Se acerca la batalla final en Líbano
El Ejército entrará por la fuerza en el campo de refugiados donde se esconden los islamistas
el cairo- De poco ha servido la voluntad del Gobierno de Fuad Siniora y la mediación de las facciones palestinas para encontrar una solución política que acabe con el problema de la insurgencia del grupo radical suní Fatah Al Islam, atrincherado en el campamento de refugiados de Nahar el Bared desde hace dos semanas.

El Gobierno ha insistido en que los yihadistas tienen que rendirse al Ejército y entregarse a las autoridades para ser juzgados por la muerte de 35 soldados en los combates. Tanto al Ejecutivo como a las Fuerzas Armadas libanesas se les ha agotado la paciencia. Además, en círculos políticos se estima que dejar que pase el tiempo sin actuar podría animar a los yihaidistas a extender los ataques a otros campamentos de refugiados.
Ayer también saltó la alarma en el campamento de Ain el Helu, el más grande del Líbano y situado en la ciudad sureña de Sidón. Combatientes de Al Fatah, la principal facción de la OLP, y del grupo radical suní Jund al Chams, se enfrentaron en la madrugada, pero la calma regresó después de los combates.
Sin embargo, en Nahar Al Bared se intensificaron los enfrentamientos entre el Ejército libanés y el grupo de insurgentes suníes, después de una noche de disparos esporádicos y tras el ataque de francotiradores de Fatah al Islam contra posiciones militares en el perímetro del campamento. En los combates, un soldado murió por un disparo de un francotirador, y otros tres resultaron heridos de levedad.
Mueren ocho combatientes
Las fuerzas especiales respondieron con bombardeos y mataron a ocho combatientes Tras reanudarse la violencia, después de varios días de calma, el Ejército reforzó su presencia militar en los alrededores. En concreto, unos 50 tanques y vehículos blindados se han posicionado en la zona norte del campamento, en donde todavía quedan entre 3.000 y 8.000 palestinos que Fatah Al Islam mantiene como rehenes para impedir un asalto de las fuerzas de seguridad.
Ante lo que podrían ser los preparativos de una gran ofensiva, las tropas pidieron ayer a los periodistas y habitantes de las proximidades que abandonaran la zona para garantizar su propia seguridad. Durante todo el día de ayer, las televisiones libanesas mostraron imágenes del campamento en las que se escuchaban explosiones y se observaban columnas de humo brotar cada vez más numerosas de entre los edificios.
De hecho, los combates de ayer fueron los más violentos desde la instauración de la tregua -que no se ha respetado- hace diez días, y al parecer han causado numerosas bajas entre las filas de Fatah al Islam. Según varios medios libaneses, cuarenta milicianos resultaron heridos en los enfrentamientos.
La resistencia, que podría ser de entre cuatrocientos y quinientos combatientes, según las estimaciones gubernamentales, ha asegurado que no piensa rendirse y que luchará hasta «la última gota de sangre». Además, ha acusado a «terceras partes» de haber causado esta situación para servir a ciertos objetivos, que no han especificado.
Por su parte, el ministro de Juventud y Deporte del Gobierno de Siniora, Ahmad Fatfat, aseguró que el grupo radical suní tenía un plan para hacerse con el control de Trípoli, la segunda ciudad en importancia de Líbano. Las conquistas se extenderían al poco hacia el norte del país y se trataría de crear «un emirato», que es el sueño de los muyahidines en guerra. Sin embargo, relató el ministro, el Ejército impidió que el plan tuviera éxito.
Fatfat aseguró que «esa gente se preparaba para una gran batalla con el objetivo de intentar mostrar que el Gobierno no controla la situación, antes de que el Consejo de Seguridad de la ONU vote la creación de un Tribunal Especial para Líbano».
Ethel Bonet
2 de Junio de 2007
© Copyright 2007, La Razón
adrid España
http://www.larazon.es/noticias/noti_int1898.htm
el cairo- De poco ha servido la voluntad del Gobierno de Fuad Siniora y la mediación de las facciones palestinas para encontrar una solución política que acabe con el problema de la insurgencia del grupo radical suní Fatah Al Islam, atrincherado en el campamento de refugiados de Nahar el Bared desde hace dos semanas.

El Gobierno ha insistido en que los yihadistas tienen que rendirse al Ejército y entregarse a las autoridades para ser juzgados por la muerte de 35 soldados en los combates. Tanto al Ejecutivo como a las Fuerzas Armadas libanesas se les ha agotado la paciencia. Además, en círculos políticos se estima que dejar que pase el tiempo sin actuar podría animar a los yihaidistas a extender los ataques a otros campamentos de refugiados.
Ayer también saltó la alarma en el campamento de Ain el Helu, el más grande del Líbano y situado en la ciudad sureña de Sidón. Combatientes de Al Fatah, la principal facción de la OLP, y del grupo radical suní Jund al Chams, se enfrentaron en la madrugada, pero la calma regresó después de los combates.
Sin embargo, en Nahar Al Bared se intensificaron los enfrentamientos entre el Ejército libanés y el grupo de insurgentes suníes, después de una noche de disparos esporádicos y tras el ataque de francotiradores de Fatah al Islam contra posiciones militares en el perímetro del campamento. En los combates, un soldado murió por un disparo de un francotirador, y otros tres resultaron heridos de levedad.
Mueren ocho combatientes
Las fuerzas especiales respondieron con bombardeos y mataron a ocho combatientes Tras reanudarse la violencia, después de varios días de calma, el Ejército reforzó su presencia militar en los alrededores. En concreto, unos 50 tanques y vehículos blindados se han posicionado en la zona norte del campamento, en donde todavía quedan entre 3.000 y 8.000 palestinos que Fatah Al Islam mantiene como rehenes para impedir un asalto de las fuerzas de seguridad.
Ante lo que podrían ser los preparativos de una gran ofensiva, las tropas pidieron ayer a los periodistas y habitantes de las proximidades que abandonaran la zona para garantizar su propia seguridad. Durante todo el día de ayer, las televisiones libanesas mostraron imágenes del campamento en las que se escuchaban explosiones y se observaban columnas de humo brotar cada vez más numerosas de entre los edificios.
De hecho, los combates de ayer fueron los más violentos desde la instauración de la tregua -que no se ha respetado- hace diez días, y al parecer han causado numerosas bajas entre las filas de Fatah al Islam. Según varios medios libaneses, cuarenta milicianos resultaron heridos en los enfrentamientos.
La resistencia, que podría ser de entre cuatrocientos y quinientos combatientes, según las estimaciones gubernamentales, ha asegurado que no piensa rendirse y que luchará hasta «la última gota de sangre». Además, ha acusado a «terceras partes» de haber causado esta situación para servir a ciertos objetivos, que no han especificado.
Por su parte, el ministro de Juventud y Deporte del Gobierno de Siniora, Ahmad Fatfat, aseguró que el grupo radical suní tenía un plan para hacerse con el control de Trípoli, la segunda ciudad en importancia de Líbano. Las conquistas se extenderían al poco hacia el norte del país y se trataría de crear «un emirato», que es el sueño de los muyahidines en guerra. Sin embargo, relató el ministro, el Ejército impidió que el plan tuviera éxito.
Fatfat aseguró que «esa gente se preparaba para una gran batalla con el objetivo de intentar mostrar que el Gobierno no controla la situación, antes de que el Consejo de Seguridad de la ONU vote la creación de un Tribunal Especial para Líbano».
Ethel Bonet
2 de Junio de 2007
© Copyright 2007, La Razón
adrid España
http://www.larazon.es/noticias/noti_int1898.htm



