Mueren 3 soldados alemanes en un ataque suicida en Afganistán
• Los militares paseaban por un mercado en una zona poco conflictiva

Alemania, que al igual que España ha escogido el relativamente pacífico norte de Afganistán para desplegar a sus 3.200 soldados, sufrió ayer uno de los peores atentados contra su contingente militar desde su llegada al país centroasiático.
Nueve personas murieron --entre ellas tres soldados alemanes-- y 14 resultaron heridas, incluidos otros dos militares alemanes y su traductor, cuando un suicida hizo estallar una carga explosiva oculta bajo su chaleco en un abarrotado mercado de Kunduz.
Este ataque constituye un nuevo sobresalto para la cierta tranquilidad en la que viven las provincias norteñas afganas desde el 2001, y se produce en medio de un recrudecimiento generalizado de los combates tras el lapso invernal, con enfrentamientos que, según fuentes afganas, han causado 110 fallecidos en tan solo dos días.
"Esto ha sido un atentado suicida, no se trata de un enemigo que combate frente a frente; por lo tanto, no podemos saber quién ha sido. No creo que sea de esta región, ha podido hacerlo cualquiera", declaró a este diario el gobernador de Kunduz, Mohamed Omar.
Por su parte, Mohamed Omar Jil, responsable provincial de seguridad, precisó que la explosión sucedió "a las 10.10 horas (dos horas y media menos en España), en un momento en que los soldados alemanes realizaban compras en el bazar", toda una muestra del grado de confianza con que los militares de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) operan en Kunduz, una zona de mayoría tayika y, por consiguiente, escasamente sospechosa de simpatizar con los insurgentes. Los feudos rebeldes están en el sur y el este de Afganistán.
Haciendo hincapié en lo dicho por el gobernador, las fuerzas de seguridad solo pudieron recuperar del cuerpo del suicida "una pierna", con lo que no pudieron determinar si procedía o no de la región, concluyó Mohamed Omar Jil. Aziz, un tendero, afirmó a Reuters haber oído "una potente explosión", seguida de "una columna de humo" y "una multitud corriendo para escapar". Acto seguido, un portavoz talibán se atribuyó en una llamada telefónica en nombre de la insurgencia el "exitoso ataque" contra los militares alemanes.
Dirigentes políticos y religiosos de Kunduz se unieron ayer para condenar el atentado y, de paso, exigir a las autoridades y al contingente multinacional que hagan los esfuerzos necesarios para impedir la acción de los suicidas. A primera hora de la tarde, un grupo de familiares de los muertos se manifestó para culpar a Pakistán de la explosión y exigir al Gobierno de Kabul que preste más atención a la seguridad.
PROSIGUE LA LUCHA EN EL SUR
La reciente muerte del máximo comandante militar talibán, el mulá Dadulá, en una operación conjunta de la ISAF y fuerzas afganas ha dado alas a renovados actos de violencia.
El pasado viernes, una cadena de atentados sacudió Kandahar. Uno de los ataques fracasó en su intento de asesinar al gobernador local, Asadulá Jaled, una probable venganza por haber exhibido el cadáver del mulá Dadulá el domingo.
También en las últimas horas, según indicaron fuentes militares afganas, 67 supuestos talibanes murieron en operaciones coordinadas del Ejército afgano y la ISAF en la provincia de Paktia, en el este del país.
Siempre según la misma versión, imposible de verificar, entre los combatientes abatidos había árabes, chechenos y paquistanís, lo que da a entender que Afganistán se ha convertido de nuevo en una meca del yihadismo internacional.
MARC MARGINEDAS / ENVIADO ESPECIAL
KABUL
20/5/2007 Edición Impresa
OFENSIVA DE LOS TALIBANES TRAS EL DESHIELO
El Periódico de Catalunya
Barcelona España
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=407442&idseccio_PK=1007&h=070520

Alemania, que al igual que España ha escogido el relativamente pacífico norte de Afganistán para desplegar a sus 3.200 soldados, sufrió ayer uno de los peores atentados contra su contingente militar desde su llegada al país centroasiático.
Nueve personas murieron --entre ellas tres soldados alemanes-- y 14 resultaron heridas, incluidos otros dos militares alemanes y su traductor, cuando un suicida hizo estallar una carga explosiva oculta bajo su chaleco en un abarrotado mercado de Kunduz.
Este ataque constituye un nuevo sobresalto para la cierta tranquilidad en la que viven las provincias norteñas afganas desde el 2001, y se produce en medio de un recrudecimiento generalizado de los combates tras el lapso invernal, con enfrentamientos que, según fuentes afganas, han causado 110 fallecidos en tan solo dos días.
"Esto ha sido un atentado suicida, no se trata de un enemigo que combate frente a frente; por lo tanto, no podemos saber quién ha sido. No creo que sea de esta región, ha podido hacerlo cualquiera", declaró a este diario el gobernador de Kunduz, Mohamed Omar.
Por su parte, Mohamed Omar Jil, responsable provincial de seguridad, precisó que la explosión sucedió "a las 10.10 horas (dos horas y media menos en España), en un momento en que los soldados alemanes realizaban compras en el bazar", toda una muestra del grado de confianza con que los militares de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) operan en Kunduz, una zona de mayoría tayika y, por consiguiente, escasamente sospechosa de simpatizar con los insurgentes. Los feudos rebeldes están en el sur y el este de Afganistán.
Haciendo hincapié en lo dicho por el gobernador, las fuerzas de seguridad solo pudieron recuperar del cuerpo del suicida "una pierna", con lo que no pudieron determinar si procedía o no de la región, concluyó Mohamed Omar Jil. Aziz, un tendero, afirmó a Reuters haber oído "una potente explosión", seguida de "una columna de humo" y "una multitud corriendo para escapar". Acto seguido, un portavoz talibán se atribuyó en una llamada telefónica en nombre de la insurgencia el "exitoso ataque" contra los militares alemanes.
Dirigentes políticos y religiosos de Kunduz se unieron ayer para condenar el atentado y, de paso, exigir a las autoridades y al contingente multinacional que hagan los esfuerzos necesarios para impedir la acción de los suicidas. A primera hora de la tarde, un grupo de familiares de los muertos se manifestó para culpar a Pakistán de la explosión y exigir al Gobierno de Kabul que preste más atención a la seguridad.
PROSIGUE LA LUCHA EN EL SUR
La reciente muerte del máximo comandante militar talibán, el mulá Dadulá, en una operación conjunta de la ISAF y fuerzas afganas ha dado alas a renovados actos de violencia.
El pasado viernes, una cadena de atentados sacudió Kandahar. Uno de los ataques fracasó en su intento de asesinar al gobernador local, Asadulá Jaled, una probable venganza por haber exhibido el cadáver del mulá Dadulá el domingo.
También en las últimas horas, según indicaron fuentes militares afganas, 67 supuestos talibanes murieron en operaciones coordinadas del Ejército afgano y la ISAF en la provincia de Paktia, en el este del país.
Siempre según la misma versión, imposible de verificar, entre los combatientes abatidos había árabes, chechenos y paquistanís, lo que da a entender que Afganistán se ha convertido de nuevo en una meca del yihadismo internacional.
MARC MARGINEDAS / ENVIADO ESPECIAL
KABUL
20/5/2007 Edición Impresa
OFENSIVA DE LOS TALIBANES TRAS EL DESHIELO
El Periódico de Catalunya
Barcelona España
http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=407442&idseccio_PK=1007&h=070520



