La explosión radical es sólo cuestión de tiempo
Marruecos parece entrar en una espiral de violencia terrorista cuyo final no está claro. Desde los atentados del 16 de mayo de 2003 en Casablanca, que costaron la vida a 45 personas -cuatro españoles-, las fuerzas de seguridad han arrestado a más de seis mil sospechosos.

Una docena de organizaciones yihadistas, emparentadas o no a la nebulosa Al Qaida, han sido reventadas por la Policía. En las cárceles de Irak, hay más de un centenar de presos marroquíes capturados por EE UU.
En Europa los servicios antiterroristas han detenido a ciudadanos marroquíes en Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, España, Italia, presuntamente pertenecientes al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que hace meses juró fidelidad a Al Qaida.
El origen del terrorismo yihadista marroquí se encuentra en los suburbios empobrecidos de las grandes urbes del Reino. Según las estadísticas oficiales, más de medio millón de marroquíes habitan en chabolas y un 20% de la población vive por debajo del umbral de la miseria.
A ello se añade el debilitado prestigio religioso del Rey. Los grupos afiliados al yihadismo salafista no reconocen su autoridad, así como tampoco algunos grupos del Islam no violento, como la Asociación Justicia y Espiritualidad que dirige el jeque Abdesslam Yassin.
«En esas condiciones la explosión terrorista en Marruecos es sólo cuestión de tiempo», estiman la mayoría de servicios de inteligencia occidentales presentes en el país.
Nº 1 | Miércoles, 11 de abril de 2007
Copyright 2005, La Razón
Madrid España
http://www.larazon.es/noticias/noti_int155.htm

Una docena de organizaciones yihadistas, emparentadas o no a la nebulosa Al Qaida, han sido reventadas por la Policía. En las cárceles de Irak, hay más de un centenar de presos marroquíes capturados por EE UU.
En Europa los servicios antiterroristas han detenido a ciudadanos marroquíes en Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, España, Italia, presuntamente pertenecientes al Grupo Islámico Combatiente Marroquí, que hace meses juró fidelidad a Al Qaida.
El origen del terrorismo yihadista marroquí se encuentra en los suburbios empobrecidos de las grandes urbes del Reino. Según las estadísticas oficiales, más de medio millón de marroquíes habitan en chabolas y un 20% de la población vive por debajo del umbral de la miseria.
A ello se añade el debilitado prestigio religioso del Rey. Los grupos afiliados al yihadismo salafista no reconocen su autoridad, así como tampoco algunos grupos del Islam no violento, como la Asociación Justicia y Espiritualidad que dirige el jeque Abdesslam Yassin.
«En esas condiciones la explosión terrorista en Marruecos es sólo cuestión de tiempo», estiman la mayoría de servicios de inteligencia occidentales presentes en el país.
Nº 1 | Miércoles, 11 de abril de 2007
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