Débil lucha antiterrorista de la UE
Tras los ataques en Nueva York, Madrid y Londres, Bruselas adoptó un plan de acción amplio y dinámico, pero persisten serios problemas de coherencia, implementación y legalidad

En respuesta a los atentados terroristas en Nueva York, Madrid y Londres, la UE ha adoptado un plan de acción amplio y en constante evolución, aunque persisten problemas profundamente arraigados que hacen referencia a la coherencia, implementación y legalidad de muchas medidas.
Asegurar la seguridad de los ciudadanos es una competencia fundamental de los estados miembros, de sus inteligencias y fuerzas de seguridad. Sin embargo, la propia Unión ha asumido un papel cada vez más activo en la lucha contra el terrorismo, sobre todo contra Al Qaeda y células asociadas.
■ Plan de acción de la UE.
Tras el 11-S, la UE acordó un Plan de Acción para Combatir el Terrorismo con numerosas propuestas en cooperación judicial y policial, el blanqueo de dinero, el asilo y la inmigración, y la no proliferación.
Estados Unidos ha pedido que se implementen a nivel de la UE y de sus miembros medidas y reformas. La cooperación se ha reforzado y se ha permitido que funcinarios estadounidenses formen parte de algunos comités relevantes. La UE también coopera con la ONU en la Convención Internacional sobre la Supresión de la Financiación del Terrorismo.
Tras el 11-M, otra cumbre de la UE intentó superar los problemas de implementación que aquejan a algunas de las medidas originales y estableció la Oficina del Coordinador Antiterrorismo. En respuesta al 7-J en Londres, se añadieron más medidas y se adoptó la primera estrategia antiterrorista europea, cuyos objetivos son impedir, proteger, perseguir y responder al terrorismo, y cuenta con 160 medidas en un plan de acción actualizado.
■ Medidas clave. La garantía de detención ha recortado el tiempo necesario para extraditar a acusados de terrorismo y otros crímenes graves a otros países de la UE. El marco de decisión europeo contiene la primera definición común de terrorismo y un pacto para que la pertenencia a organización terrorista e incitación al terrorismo sean castigados según leyes nacionales.
Dentro de la Europol se han establecido equipos de investigación conjunta de actividades terroristas, aunque sigue siendo principalmente un organismo para compartir información entre países.
El Centro de Situación, en cooperación con Europol, recibió un papel más decisivo en el análisis de la actividad terrorista y se pidió a los estados que compartieran más información en Bruselas.
La UE cada vez apoya más a terceros países, como Marruecos, en el desarrollo de infraestructuras antiterroristas y condiciona los pactos de asociación comercial a la promoción de prioridades antiterroristas.
■ Problemas de implementación.
La UE hizo rápidos progresos en su transformación en un actor en el combate contra el terrorismo en el período inmediatamente posterior a los atentados, pero ha habido también períodos intermedios de ralentización y problemas de implementación. Algunos miembros no habían convertido todavía la garantía de detención europea en ley nacional en el momento del 11-M, como el caso alemán.
La Eurocámara planteó la preocupación sobre la repercusión de la nueva ley sobre la protección de datos, tanto dentro de la UE como cuando coopera con EEUU, retrasando las medidas.
Los diferentes roles funcionales y territoriales de las policías nacionales hacen que la cooperación con Europol sea compleja y problemática. La competencia entre las fuerzas nacionales y regionales, la preocupación sobre protección de fuentes, y los problemas con los procedimientos administrativos y los recursos, siguen perjudicando la cooperación policial europea.
■ Problemas de coherencia.
Aunque afirma que tiene una estrategia integral antiterrorista, el plan de acción de la UE es una larga lista de diversas medidas. El original fue trazado en diez días basándose en propuestas existentes, que no se limitaban a centrarse en el terrorismo, sino también para combatir el crimen o inmigración ilegal. Sólo surgió la discusión sobre objetivos y estrategia general en la implementación, lo que preocupaba a los defensores de los derechos civiles y legisladores sobre la proporcionalidad de estas medidas.
El principal centro de actividad de la UE ha sido mejorar las fuerzas de seguridad. Por el contrario, Estados Unidos considera que el terrorismo es una amenaza externa que hay que enfrentar también a través de la política exterior y de defensa. Los cuatro pilares fundamentales de la estrategia de la UE están desarrollados más o menos por igual. Por lo tanto, se han hecho sólo pequeños progresos en la formulación de una voz europea efectiva en el proceso de paz de Oriente Medio o en temas de desarrollo, reforma democrática y gobierno en la región.
Los planes más ambiciosos para crear un Ministerio europeo del interior se vieron frustrados por el G5, los cinco miembros más importantes de la UE que tienen las agencias de vigilancia más capaces. Detrás de esta resistencia estaban los temores de que los estados miembros menos capaces se inhibieran, de la pérdida de eficacia y confidencialidad en la cooperación de la inteligencia, y la preocupación general por la pérdida de soberanía en un área política delicada.
Dadas las muchas diferencias en el plan de acción de la UE, los estados miembro todavía son libres para cooperar en acuerdos informales fuera de la UE como el Club de Berna, el Tratado de Prum, el Grupo de Trabajo Policial sobre Terrorismo o más tarde el G5. Algunos de estos grupos plantean temas de escrutinio democrático y protección de derechos, pero también problemas de coherencia de las medidas y estrategias adoptadas por los líderes de la UE.
Dado el fracaso del Tratado Constitucional con sus provisiones para un comité de seguridad interna y la persistencia del voto de unanimidad en el Consejo de Ministros en muchas áreas políticas relevantes, la UE continúa careciendo de un mecanismo de coordinación central.
■ ¿Prevención o persecución?
La UE ha hecho progresos sustanciales en el desarrollo de instrumentos, procedimientos y leyes en cooperación policial y judicial. De modo similar, los estados miembros individuales han reforzado sus estructuras y fuerzas de seguridad. Sin embargo, el “valor europeo añadido” no existe debido a problemas sustanciales en cooperación entre estados miembros, especialmente para compartir inteligencia.
Desde las invasiones de Afganistán e Irak, la UE se ha convertido en objetivo del terrorismo islamista desde terceros países así como dentro del propio país. Los estudios recientes demostraron que la radicalización de jóvenes musulmanes se produjo en poco tiempo y dentro de comunidades diferentes. Por lo tanto, la estrategia de “detectar y acusar” tiene limitaciones importantes con las células terroristas autónomas nacidas en los propios países.
En principio, será tarea de los estados miembro resolver los problemas de alienación y radicalización entre sus ciudadanos, por medio de políticas sociales y económicas. La UE sólo puede facilitar el aprendizaje transnacional con la transferencia de mejores prácticas en este área. Bruselas ha abordado la prevención de la radicalización de los musulmanes que viven en muchos países europeos bastante tarde.
Aunque las medidas a nivel comunitario, como la restricción de disponibilidad de contenidos peligrosos en Internet, pueden ser útiles, la oportunidad principal de la UE de “añadir valor” es hacer frente a las causas internacionales del terrorismo islamista.
® Grupo Negocios
Lunes 23 Abril 2007
La Gaceta de Los Negocios
Madrid. España
http://www.negocios.com/gaceta/articleview/63137

En respuesta a los atentados terroristas en Nueva York, Madrid y Londres, la UE ha adoptado un plan de acción amplio y en constante evolución, aunque persisten problemas profundamente arraigados que hacen referencia a la coherencia, implementación y legalidad de muchas medidas.
Asegurar la seguridad de los ciudadanos es una competencia fundamental de los estados miembros, de sus inteligencias y fuerzas de seguridad. Sin embargo, la propia Unión ha asumido un papel cada vez más activo en la lucha contra el terrorismo, sobre todo contra Al Qaeda y células asociadas.
■ Plan de acción de la UE.
Tras el 11-S, la UE acordó un Plan de Acción para Combatir el Terrorismo con numerosas propuestas en cooperación judicial y policial, el blanqueo de dinero, el asilo y la inmigración, y la no proliferación.
Estados Unidos ha pedido que se implementen a nivel de la UE y de sus miembros medidas y reformas. La cooperación se ha reforzado y se ha permitido que funcinarios estadounidenses formen parte de algunos comités relevantes. La UE también coopera con la ONU en la Convención Internacional sobre la Supresión de la Financiación del Terrorismo.
Tras el 11-M, otra cumbre de la UE intentó superar los problemas de implementación que aquejan a algunas de las medidas originales y estableció la Oficina del Coordinador Antiterrorismo. En respuesta al 7-J en Londres, se añadieron más medidas y se adoptó la primera estrategia antiterrorista europea, cuyos objetivos son impedir, proteger, perseguir y responder al terrorismo, y cuenta con 160 medidas en un plan de acción actualizado.
■ Medidas clave. La garantía de detención ha recortado el tiempo necesario para extraditar a acusados de terrorismo y otros crímenes graves a otros países de la UE. El marco de decisión europeo contiene la primera definición común de terrorismo y un pacto para que la pertenencia a organización terrorista e incitación al terrorismo sean castigados según leyes nacionales.
Dentro de la Europol se han establecido equipos de investigación conjunta de actividades terroristas, aunque sigue siendo principalmente un organismo para compartir información entre países.
El Centro de Situación, en cooperación con Europol, recibió un papel más decisivo en el análisis de la actividad terrorista y se pidió a los estados que compartieran más información en Bruselas.
La UE cada vez apoya más a terceros países, como Marruecos, en el desarrollo de infraestructuras antiterroristas y condiciona los pactos de asociación comercial a la promoción de prioridades antiterroristas.
■ Problemas de implementación.
La UE hizo rápidos progresos en su transformación en un actor en el combate contra el terrorismo en el período inmediatamente posterior a los atentados, pero ha habido también períodos intermedios de ralentización y problemas de implementación. Algunos miembros no habían convertido todavía la garantía de detención europea en ley nacional en el momento del 11-M, como el caso alemán.
La Eurocámara planteó la preocupación sobre la repercusión de la nueva ley sobre la protección de datos, tanto dentro de la UE como cuando coopera con EEUU, retrasando las medidas.
Los diferentes roles funcionales y territoriales de las policías nacionales hacen que la cooperación con Europol sea compleja y problemática. La competencia entre las fuerzas nacionales y regionales, la preocupación sobre protección de fuentes, y los problemas con los procedimientos administrativos y los recursos, siguen perjudicando la cooperación policial europea.
■ Problemas de coherencia.
Aunque afirma que tiene una estrategia integral antiterrorista, el plan de acción de la UE es una larga lista de diversas medidas. El original fue trazado en diez días basándose en propuestas existentes, que no se limitaban a centrarse en el terrorismo, sino también para combatir el crimen o inmigración ilegal. Sólo surgió la discusión sobre objetivos y estrategia general en la implementación, lo que preocupaba a los defensores de los derechos civiles y legisladores sobre la proporcionalidad de estas medidas.
El principal centro de actividad de la UE ha sido mejorar las fuerzas de seguridad. Por el contrario, Estados Unidos considera que el terrorismo es una amenaza externa que hay que enfrentar también a través de la política exterior y de defensa. Los cuatro pilares fundamentales de la estrategia de la UE están desarrollados más o menos por igual. Por lo tanto, se han hecho sólo pequeños progresos en la formulación de una voz europea efectiva en el proceso de paz de Oriente Medio o en temas de desarrollo, reforma democrática y gobierno en la región.
Los planes más ambiciosos para crear un Ministerio europeo del interior se vieron frustrados por el G5, los cinco miembros más importantes de la UE que tienen las agencias de vigilancia más capaces. Detrás de esta resistencia estaban los temores de que los estados miembros menos capaces se inhibieran, de la pérdida de eficacia y confidencialidad en la cooperación de la inteligencia, y la preocupación general por la pérdida de soberanía en un área política delicada.
Dadas las muchas diferencias en el plan de acción de la UE, los estados miembro todavía son libres para cooperar en acuerdos informales fuera de la UE como el Club de Berna, el Tratado de Prum, el Grupo de Trabajo Policial sobre Terrorismo o más tarde el G5. Algunos de estos grupos plantean temas de escrutinio democrático y protección de derechos, pero también problemas de coherencia de las medidas y estrategias adoptadas por los líderes de la UE.
Dado el fracaso del Tratado Constitucional con sus provisiones para un comité de seguridad interna y la persistencia del voto de unanimidad en el Consejo de Ministros en muchas áreas políticas relevantes, la UE continúa careciendo de un mecanismo de coordinación central.
■ ¿Prevención o persecución?
La UE ha hecho progresos sustanciales en el desarrollo de instrumentos, procedimientos y leyes en cooperación policial y judicial. De modo similar, los estados miembros individuales han reforzado sus estructuras y fuerzas de seguridad. Sin embargo, el “valor europeo añadido” no existe debido a problemas sustanciales en cooperación entre estados miembros, especialmente para compartir inteligencia.
Desde las invasiones de Afganistán e Irak, la UE se ha convertido en objetivo del terrorismo islamista desde terceros países así como dentro del propio país. Los estudios recientes demostraron que la radicalización de jóvenes musulmanes se produjo en poco tiempo y dentro de comunidades diferentes. Por lo tanto, la estrategia de “detectar y acusar” tiene limitaciones importantes con las células terroristas autónomas nacidas en los propios países.
En principio, será tarea de los estados miembro resolver los problemas de alienación y radicalización entre sus ciudadanos, por medio de políticas sociales y económicas. La UE sólo puede facilitar el aprendizaje transnacional con la transferencia de mejores prácticas en este área. Bruselas ha abordado la prevención de la radicalización de los musulmanes que viven en muchos países europeos bastante tarde.
Aunque las medidas a nivel comunitario, como la restricción de disponibilidad de contenidos peligrosos en Internet, pueden ser útiles, la oportunidad principal de la UE de “añadir valor” es hacer frente a las causas internacionales del terrorismo islamista.
® Grupo Negocios
Lunes 23 Abril 2007
La Gaceta de Los Negocios
Madrid. España
http://www.negocios.com/gaceta/articleview/63137



