Una inspectora admite que cien huellas y ADN están sin identificar
Reconoce que los perfiles genéticos de tres personas aún no tienen dueño

Madrid- La comparecencia de una inspectora de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía sirvió ayer para escuchar por primera vez en el juicio del 11-M el «modus operandi» de los atentados.
Pero, sobre todo, durante su declaración se desgranaron, una tras otra, algunas de las principales incógnitas que todavía arrastra la investigación. Entre otras cosas, quedó claro que la Policía sigue sin saber cuántas personas colocaron las bolsas-bomba en los trenes. «Las trece mochilas -explicó al tribunal- estimamos que pesaban entre diez y doce kilos y suponemos que cada persona debía llevar una, aunque desconocemos si pudieron ser ayudadas por alguien».
Entre esos supuestos terroristas estaban los tres desconocidos que minutos antes de las siete de la mañana del 11-M se bajaron de la Renault Kangoo utilizada para trasladar los explosivos en la estación de Alcalá de Henares. Al portero de una finca cercana le llamó la atención que pese a que no hacía frío llevaran bufandas y gorros, además de una mochila.
Después de tres años de investigación tampoco se ha podido precisar de dónde salieron los autores materiales esa madrugada - «algunos probablemente de Morata» (donde pudieron montarse los explosivos)- ni cómo se distribuyeron. Podían estar repartidos en dos equipos de cuatro y uno de cinco, aseguró, o en tres de cuatro más uno en solitario.
También sigue siendo un misterio el número de coches que utilizaron para desplazarse. Dos sí están señalados en rojo (la propia Kangoo y el Skoda Fabia abandonados en Alcalá), «pero no se puede descartar que existiera un tercero».
Preguntas sin respuesta
¿Inspeccionaron personalmente los terroristas los trayectos de los trenes de cercanías antes de los atentados? Para esta pregunta tampoco hay respuesta. «Carecemos de cualquier información sobre cuáles fueron las actuaciones previas de la célula para recabar los datos», confesó la inspectora de la UCI. Y habló abiertamente de dos hipótesis: que alguno de ellos utilizara habitualmente esa línea del Corredor del Henares y que se instruyesen al respecto en un simulador encontrado en internet.
Seis perfiles genéticos correspondientes a tres personas distintas (dos de ellas presumiblemente de «peso», puesto que dejaron su rastro en Morata, Leganés y el Skoda Fabia) siguen sin dueño -reconoció la declarante- así como un centenar de huellas (19 en alguno de los libros recogidos en los pisos de los supuestos terroristas).
Por último, la Policía tampoco sabe quién redactó los borradores que sirvieron para elaborar los comunicados de reivindicación de los atentados. En este caso, la inspectora adujo que el hecho de que varios islamistas estén huidos impide por ahora llevar a cabo las pruebas caligráficas para cotejar su grafía con la de los textos hallados.
Pero al margen de interrogantes sobre la actuación de la célula islamista, la declarante también apuntó que el motivo que llevó a los terroristas a cometer el atentado fue «la presencia de las tropas españolas en la guerra de Irak y Afganistán». Eso sí, insistió en que «no cabe ninguna duda» de que la reivindicación de la matanza de Madrid correspondió «a organizaciones afines a Al Qaida».
R. Coarasa
Nº 76 | Jueves, 08 de marzo de 2007
Copyright 2005, La Razón
Madrid España
http://www.larazon.es/noticias/noti_nac26652.htm

Madrid- La comparecencia de una inspectora de la Unidad Central de Inteligencia (UCI) de la Policía sirvió ayer para escuchar por primera vez en el juicio del 11-M el «modus operandi» de los atentados.
Pero, sobre todo, durante su declaración se desgranaron, una tras otra, algunas de las principales incógnitas que todavía arrastra la investigación. Entre otras cosas, quedó claro que la Policía sigue sin saber cuántas personas colocaron las bolsas-bomba en los trenes. «Las trece mochilas -explicó al tribunal- estimamos que pesaban entre diez y doce kilos y suponemos que cada persona debía llevar una, aunque desconocemos si pudieron ser ayudadas por alguien».
Entre esos supuestos terroristas estaban los tres desconocidos que minutos antes de las siete de la mañana del 11-M se bajaron de la Renault Kangoo utilizada para trasladar los explosivos en la estación de Alcalá de Henares. Al portero de una finca cercana le llamó la atención que pese a que no hacía frío llevaran bufandas y gorros, además de una mochila.
Después de tres años de investigación tampoco se ha podido precisar de dónde salieron los autores materiales esa madrugada - «algunos probablemente de Morata» (donde pudieron montarse los explosivos)- ni cómo se distribuyeron. Podían estar repartidos en dos equipos de cuatro y uno de cinco, aseguró, o en tres de cuatro más uno en solitario.
También sigue siendo un misterio el número de coches que utilizaron para desplazarse. Dos sí están señalados en rojo (la propia Kangoo y el Skoda Fabia abandonados en Alcalá), «pero no se puede descartar que existiera un tercero».
Preguntas sin respuesta
¿Inspeccionaron personalmente los terroristas los trayectos de los trenes de cercanías antes de los atentados? Para esta pregunta tampoco hay respuesta. «Carecemos de cualquier información sobre cuáles fueron las actuaciones previas de la célula para recabar los datos», confesó la inspectora de la UCI. Y habló abiertamente de dos hipótesis: que alguno de ellos utilizara habitualmente esa línea del Corredor del Henares y que se instruyesen al respecto en un simulador encontrado en internet.
Seis perfiles genéticos correspondientes a tres personas distintas (dos de ellas presumiblemente de «peso», puesto que dejaron su rastro en Morata, Leganés y el Skoda Fabia) siguen sin dueño -reconoció la declarante- así como un centenar de huellas (19 en alguno de los libros recogidos en los pisos de los supuestos terroristas).
Por último, la Policía tampoco sabe quién redactó los borradores que sirvieron para elaborar los comunicados de reivindicación de los atentados. En este caso, la inspectora adujo que el hecho de que varios islamistas estén huidos impide por ahora llevar a cabo las pruebas caligráficas para cotejar su grafía con la de los textos hallados.
Pero al margen de interrogantes sobre la actuación de la célula islamista, la declarante también apuntó que el motivo que llevó a los terroristas a cometer el atentado fue «la presencia de las tropas españolas en la guerra de Irak y Afganistán». Eso sí, insistió en que «no cabe ninguna duda» de que la reivindicación de la matanza de Madrid correspondió «a organizaciones afines a Al Qaida».
R. Coarasa
Nº 76 | Jueves, 08 de marzo de 2007
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