Seis agentes afirman en el juicio del 11-M que los efectos de El Pozo estuvieron siempre custodiados
El policía que desactivó la bomba de una mochila hallada en esa estación dice que no era de ETA

Seis agentes de la comisaría de Policía de Puente de Vallecas aseguraron que los efectos recogidos el 11 de marzo de 2004 en la estación de El Pozo, incluida la bolsa de deportes que contenía una bomba, estuvieron siempre bajo vigilancia policial y que la cadena de custodia no se rompió en ningún momento.
Tres de los policías explicaron que participaron en la retirada de las “bolsas de basura grandes, de color oscuro” en las que se introdujeron los efectos y que estaban “en dos montones” en los andenes de la estación, vigilados por los agentes que estaban allí.
En el traslado a Ifema de las bolsas participaron, dos de los agentes, uno de ellos en prácticas cuando ocurrieron los hechos. Explicaron estos policías que al llegar al recinto los miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) les señalaron el lugar donde debían depositar las bolsas, una zona acotada en el pabellón seis, que, según el relato de los policías, siempre estuvo vigilada, con cinta policial y con la identificación de ‘efectos personales de víctimas de El Pozo’.
Al regresar a la comisaría, relató uno de ellos, les dijeron que tenían que volver a buscar las bolsas, aunque no precisó quién dio la orden, y añadió que serían alrededor de las 20.30 horas cuando fueron a recogerlas. “Las bolsas estaban tal cual como las dejamos. Estaban todas cerradas”.
Por otra parte, el agente de los Tedax que desactivó una bomba hallada en una mochila el 11-M en la estación madrileña de Cercanías de El Pozo dijo que el artefacto no reunía las características de los elaborados por ETA. El testigo añadió que la bomba no explotó porque falló el empalmado de los cables y manifestó que en su opinión el artefacto fue elaborado por dos personas distintas.
En otra de las jornadas del juicio, el testigo Abdul Khaled Al Jondi afirmó que vendió tarjetas telefónicas activadas de la marca Amena a Serhane Ben Abdelmajid Fakhet alias ‘Sarhane El tunecino’aproximadamente dos meses antes de los atentados y que en el momento de la venta le acompañaba una persona de origen marroquí.
E. E. Madrid.
Núm 508 - 27 de Marzo de 2007
© 2000 - 2007 GRUPO ESPAÑA EXTERIOR
España Exterior Publicaciones S.L. - Anuarios España Selecta S.L.
Calle del Conde 1 - 36210
Vigo España
http://www.espaexterior.com/?&numero=508&accion=noticia&seccion=Nacional¬icia=11319

Seis agentes de la comisaría de Policía de Puente de Vallecas aseguraron que los efectos recogidos el 11 de marzo de 2004 en la estación de El Pozo, incluida la bolsa de deportes que contenía una bomba, estuvieron siempre bajo vigilancia policial y que la cadena de custodia no se rompió en ningún momento.
Tres de los policías explicaron que participaron en la retirada de las “bolsas de basura grandes, de color oscuro” en las que se introdujeron los efectos y que estaban “en dos montones” en los andenes de la estación, vigilados por los agentes que estaban allí.
En el traslado a Ifema de las bolsas participaron, dos de los agentes, uno de ellos en prácticas cuando ocurrieron los hechos. Explicaron estos policías que al llegar al recinto los miembros de la Unidad de Intervención Policial (UIP) les señalaron el lugar donde debían depositar las bolsas, una zona acotada en el pabellón seis, que, según el relato de los policías, siempre estuvo vigilada, con cinta policial y con la identificación de ‘efectos personales de víctimas de El Pozo’.
Al regresar a la comisaría, relató uno de ellos, les dijeron que tenían que volver a buscar las bolsas, aunque no precisó quién dio la orden, y añadió que serían alrededor de las 20.30 horas cuando fueron a recogerlas. “Las bolsas estaban tal cual como las dejamos. Estaban todas cerradas”.
Por otra parte, el agente de los Tedax que desactivó una bomba hallada en una mochila el 11-M en la estación madrileña de Cercanías de El Pozo dijo que el artefacto no reunía las características de los elaborados por ETA. El testigo añadió que la bomba no explotó porque falló el empalmado de los cables y manifestó que en su opinión el artefacto fue elaborado por dos personas distintas.
En otra de las jornadas del juicio, el testigo Abdul Khaled Al Jondi afirmó que vendió tarjetas telefónicas activadas de la marca Amena a Serhane Ben Abdelmajid Fakhet alias ‘Sarhane El tunecino’aproximadamente dos meses antes de los atentados y que en el momento de la venta le acompañaba una persona de origen marroquí.
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