El «cerebro» del 11-S confiesa 31 atentados
Khalid Sheik Mohamed admite que él degolló al reportero del «Wall Street Journal» Daniel Pearl - Declara, además, que planeó decenas de ataques contra intereses estadounidenses y los asesinatos de Carter, Clinton y del Papa Juan Pablo II

Washington- Los ex presidentes Bill Clinton y Jimmy Carter, el Papa Juan Pablo II, el Big Ben de Londres, la bolsa de Nueva York... Todos fueron objetivos de Khalid Sheik Mohamed, el presunto cerebro de los atentados del 11-S, según reveló ayer el Pentágono. Mohamed también declaró con orgullo haber degollado al reportero del diario estadounidense «The Wall Street Journal» Daniel Pearl.
«Decapité con mi bendita mano derecha al judío estadounidense Daniel Pearl», afirmó el preso de la base de Guantánamo según la transcripción de una audiencia militar. «Para quien quiera confirmarlo, hay fotografías mías en Internet sujetando su cabeza», añadió. Pearl fue secuestrado en Karachi en enero de 2002 mientras investigaba los vínculos de Al Qaida en Pakistán. La imagen del reportero atado y con una pistola apuntándole a la cabeza dio la vuelta al mundo. Un mes más tarde era degollado por sus captores delante de una cámara. El vídeo, que ha circulado efectivamente por Internet, no mostraba, sin embargo, la cara del verdugo del reportero.
La confesión de Mohamed, a quien los oficiales estadounidenses se refieren como «KSM» por sus iniciales, es parte de la declaración que hizo en una vista previa a los tribunales militares que le van juzgar por sus presuntos crímenes. En ella confirmó grandilocuente que «soy el responsable de la operación del 11-S, de la A a la Z». Su «representante legal», que no abogado porque no tiene derecho a uno, leyó una lista de 31 actos terroristas que KSM asegura haber planeado o financiado. Entre ellos, asesinar a los ex presidentes estadounidenses Jimmy Carter (hecho que nunca había sido revelado) y Bill Clinton durante una visita oficial a Filipinas en 1994.
Mohamed declara que participó en una serie de complots que nunca se concretaron. Planes tan espectaculares como volar la Torre Sears de Chicago, la bolsa de Nueva York y varios puentes de Manhattan; las embajadas de EE UU en Indonesia, Australia y Japón; las de Israel en India, Azerbaiyán, Filipinas y Australia; el canal de Panamá, y varias centrales nucleares estadounidenses. KSM asegura que formó parte de un plan para asesinar al Papa Juan Pablo II en Filipinas en 1995, y ser responsable del ataque al World Trade Center en 1993 y de los atentados de Bali en 2002.
Pese al rosario de mea culpa, no está claro que el presunto terrorista pudiera dirigir los atentados más notorios de los últimos años. El informe de la comisión del 11-S, que dirige el ex congresista Lee Hamilton, describe a KSM como un operativo más bien extravagante, que ideó ataques contra intereses de EE UU en todo el mundo, pese a que la cúpula de Al Qaida le instaba a que se concentrara en el 11-S.
Nacido en Kuwait, Mohamed fue arrestado en Pakistán en marzo de 2003. Desde entonces y hasta su traslado el año pasado a Guantánamo ha estado en paradero desconocido, bajo custodia de la CIA. Forma parte del grupo de 14 prisioneros de alto valor que la Administración estadounidense pretende juzgar este año. El «enemigo combatiente», que estudió ingeniería en Estados Unidos, formaba parte de la cúpula de Al Qaida desde 1999. Años antes había conocido a Osama Ben Laden en Afganistán, donde participó en la resistencia contra la invasión soviética.
Según KSM, ni él ni los miembros de la red de Ben Laden son terroristas, sino luchadores que se revelan contra la opresión de EE UU en Oriente Medio. También vincula a los radicales islámicos con los colonos de la guerra de la Independencia de EE UU y dice que si George Washington fue un héroe para ellos, Ben Laden lo es para los musulmanes. «Si Washington hubiera sido arrestado por los británicos también hubiera sido considerado un enemigo combatiente», añade.
La audiencia militar no pretendía este alarde terrorista de KSM, sino que buscaba determinar si puede ser considerado «combatiente enemigo». Como es más que probable que así le considere el Pentágono, el preso está listo para someterse a los tribunales militares que le enjuiciarán y dictarán su destino.
Marta G. Hontoria
Nº 84 | Viernes, 16 de marzo de 2007
nosotros | publicidad
Copyright 2005, La Razón
Madrid España
http://www.larazon.es/noticias/noti_int29404.htm

Washington- Los ex presidentes Bill Clinton y Jimmy Carter, el Papa Juan Pablo II, el Big Ben de Londres, la bolsa de Nueva York... Todos fueron objetivos de Khalid Sheik Mohamed, el presunto cerebro de los atentados del 11-S, según reveló ayer el Pentágono. Mohamed también declaró con orgullo haber degollado al reportero del diario estadounidense «The Wall Street Journal» Daniel Pearl.
«Decapité con mi bendita mano derecha al judío estadounidense Daniel Pearl», afirmó el preso de la base de Guantánamo según la transcripción de una audiencia militar. «Para quien quiera confirmarlo, hay fotografías mías en Internet sujetando su cabeza», añadió. Pearl fue secuestrado en Karachi en enero de 2002 mientras investigaba los vínculos de Al Qaida en Pakistán. La imagen del reportero atado y con una pistola apuntándole a la cabeza dio la vuelta al mundo. Un mes más tarde era degollado por sus captores delante de una cámara. El vídeo, que ha circulado efectivamente por Internet, no mostraba, sin embargo, la cara del verdugo del reportero.
La confesión de Mohamed, a quien los oficiales estadounidenses se refieren como «KSM» por sus iniciales, es parte de la declaración que hizo en una vista previa a los tribunales militares que le van juzgar por sus presuntos crímenes. En ella confirmó grandilocuente que «soy el responsable de la operación del 11-S, de la A a la Z». Su «representante legal», que no abogado porque no tiene derecho a uno, leyó una lista de 31 actos terroristas que KSM asegura haber planeado o financiado. Entre ellos, asesinar a los ex presidentes estadounidenses Jimmy Carter (hecho que nunca había sido revelado) y Bill Clinton durante una visita oficial a Filipinas en 1994.
Mohamed declara que participó en una serie de complots que nunca se concretaron. Planes tan espectaculares como volar la Torre Sears de Chicago, la bolsa de Nueva York y varios puentes de Manhattan; las embajadas de EE UU en Indonesia, Australia y Japón; las de Israel en India, Azerbaiyán, Filipinas y Australia; el canal de Panamá, y varias centrales nucleares estadounidenses. KSM asegura que formó parte de un plan para asesinar al Papa Juan Pablo II en Filipinas en 1995, y ser responsable del ataque al World Trade Center en 1993 y de los atentados de Bali en 2002.
Pese al rosario de mea culpa, no está claro que el presunto terrorista pudiera dirigir los atentados más notorios de los últimos años. El informe de la comisión del 11-S, que dirige el ex congresista Lee Hamilton, describe a KSM como un operativo más bien extravagante, que ideó ataques contra intereses de EE UU en todo el mundo, pese a que la cúpula de Al Qaida le instaba a que se concentrara en el 11-S.
Nacido en Kuwait, Mohamed fue arrestado en Pakistán en marzo de 2003. Desde entonces y hasta su traslado el año pasado a Guantánamo ha estado en paradero desconocido, bajo custodia de la CIA. Forma parte del grupo de 14 prisioneros de alto valor que la Administración estadounidense pretende juzgar este año. El «enemigo combatiente», que estudió ingeniería en Estados Unidos, formaba parte de la cúpula de Al Qaida desde 1999. Años antes había conocido a Osama Ben Laden en Afganistán, donde participó en la resistencia contra la invasión soviética.
Según KSM, ni él ni los miembros de la red de Ben Laden son terroristas, sino luchadores que se revelan contra la opresión de EE UU en Oriente Medio. También vincula a los radicales islámicos con los colonos de la guerra de la Independencia de EE UU y dice que si George Washington fue un héroe para ellos, Ben Laden lo es para los musulmanes. «Si Washington hubiera sido arrestado por los británicos también hubiera sido considerado un enemigo combatiente», añade.
La audiencia militar no pretendía este alarde terrorista de KSM, sino que buscaba determinar si puede ser considerado «combatiente enemigo». Como es más que probable que así le considere el Pentágono, el preso está listo para someterse a los tribunales militares que le enjuiciarán y dictarán su destino.
Marta G. Hontoria
Nº 84 | Viernes, 16 de marzo de 2007
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