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Ciberterrorismo (e-Yihad) (e-Qaeda) y Terrorismo Islamista

martes, marzo 13, 2007

11-M: España en la diana de la Yihad

Los atentados del 11-M en Madrid, con 191 muertos y casi 1.800 heridos, constituyen la más grave acción terrorista sufrida en España (y, por extensión, en Europa) en toda su historia.

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En el contexto actual —hoy se cumplen tres años de la masacre y, desde hace casi un mes, se celebra el juicio en el que 29 individuos comparecen como imputados en dichos actos—, con el debate político y mediático en plena ebullición, expertos en terrorismo internacional y en política de seguridad consultados por ABC recuerdan que los árboles no deben impedirnos ver el bosque: el 11-M se entronca en la campaña yihadista global contra Occidente —y, por tanto, está ligado a otros grandes atentados recientes, como los del 11-S en Nueva York y Washington y el 7-J en Londres—; operaciones policiales anteriores y posteriores a la fatídica fecha ponen de manifiesto la voluntad de los terroristas de atacar España; y, un detalle muy importante, la salida de nuestras tropas de Irak y el patrocinio de la «alianza de civilizaciones» no nos concede el perdón, pues la lista de agravios que los islamistas esgrimen es amplísima, y la nostalgia de Al-Andalus no debe tomarse como algo anecdótico, un factor del que, incluso, mofarse.

En marzo de 2004 se pagó un terrible precio por la incredulidad.

¿Hemos aprendido las lecciones de entonces?

Juan Avilés, director del departamento de Historia Contemporánea de la UNED y autor del análisis «El contexto del 11-M. La Yihad terrorista global, 1998-2005» publicado por el Instituto Universitario sobre Seguridad Interior, recuerda que desde hace nueve años los grandes atentados que entrarían en el concepto de terrorismo yihadista se han sucedido a un ritmo de dos o tres anuales y han afectado a todo tipo de países en cuatro continentes. «Pero hay una diferencia entre los cometidos antes y después de la intervención internacional en Afganistán», matiza. «Hasta 2001, la coordinación de Al Qaida es evidente, pero luego los datos son confusos y no aparece de forma clara la mano de Bin Laden o de su lugarteniente, Ayman al Zawahiri.

Las acciones responden a la misma ideología, pero nadie sabe hasta qué punto son coordinadas o las franquicias actúan por su cuenta. Supongamos que es lo primero. El 11-S sería la gran provocación a Estados Unidos. Para establecer un sistema teocrático en el mundo musulmán es necesario que Occidente se retire o quede enganchado en el conflicto.

Los atentados de Madrid y Londres se vinculan al apoyo a la guerra de Irak. Con el 11-M se atacaba el eslabón más débil de la coalición, donde la contestación ciudadana a la intervención se había hecho más patente».

Campo de batalla universal

Los occidentales somos muy aficionados a las coincidencias, oportunidades, calendarios... «Ese tipo de razonamientos puede servir en ocasiones, como en el 11-M, pero la realidad es que el campo de batalla es universal y el inventario de atentados es amplísimo en los distintos frentes del yihadismo —Yemen, Filipinas, Argelia, Somalia—, aunque esos golpes no sean tan llamativos y registren un número menor de muertos», señala Carlos Echeverría, profesor de Relaciones Internacionales de la UNED.

Recientemente ha publicado el informe «El componente yihadista en los atentados del 11-M: lecciones aprendidas ante el inicio del proceso judicial en febrero de 2007» (Anuario Español de Derecho Internacional, Universidad de Navarra. Vol. XXII, 2006).
«Los grandes atentados que tocan el mundo occidental son emblemáticos; sin embargo, en 2006 los mensajes de los dos líderes de Al Qaida apuntan a objetivos en África, unas amenazas que, por cierto, se están verificando. Mientras, hay que atacar a los occidentales, que son el gran pilar de la apostasía.

El 11-S fue la gran puesta de largo de Al Qaida, aunque en los años 90 ya había dado muestras de sus intenciones en Nairobi, Dar es Salaam... y lo que está por venir explotará en múltiples frentes. El mensaje de Al Zawahiri el 11 de septiembre de 2006 se refería a estadounidenses y franceses como “cruzados” y le otorgaba un papel relevante al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate. Los servicios de inteligencia franceses ya han definido a ese grupo como la mayor amenaza para su país, y España no debería ser ajena a ella».

Redes desmanteladas

Echeverría recuerda que con posterioridad al 11-M y a la salida de las tropas españolas de Irak nuestro país ha mantenido el mismo nivel de amenaza real procedente de un yihadismo salafista «que es consecuente con sus objetivos más sagrados». Es muy interesante hacer un recorrido por esos atentados que no se han producido, que se han evitado, porque nos da una idea de lo terrible que podría ser el escenario.

Tenemos, por ejemplo, el intento de volar la Audiencia Nacional, abortado gracias a la «operación Nova» (otoño de 2004). En esa época se detuvo en Barcelona a un grupo de paquistaníes acusados de financiar a Al Qaida a través del tráfico de drogas.
2005 fue un año especialmente intenso.

Los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado neutralizaron diversas células yihadistas (operaciones «Sello» y «Tigris» en junio en Cataluña; operación «Gamo», el 23 de noviembre, con 12 detenidos, y «Green», el 9 de diciembre, con 8 detenidos, ambas contra el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate argelino, una importante franquicia de Al Qaida en el Magreb y el Sahel).

En enero de 2006 se produce la operación «Chacal», con 10 detenidos vinculados al Grupo Islámico Combatiente Marroquí (GICM). La red había conseguido enviar desde España a Irak al suicida argelino Belkacem Bellil, que en noviembre de 2003 atacó el acuartelamiento de los carabinieri en Nasiriya provocando 28 muertos, 19 de ellos italianos.

Más recientemente, el 3 de noviembre de 2006, la Policía detenía en Melilla a dos supuestos miembros del GICM —Ali Aarras, nacido en Marruecos pero de nacionalidad belga, y el melillense Nordin El Behri Hamed Mohande— por haber dado, presuntamente, apoyo logístico a los autores de los atentados suicidas del 16 de mayo de 2003 en Casablanca.

Citados por Bin Laden

El vídeo de Osama Bin Laden, de 18 de octubre de 2003; la amenaza de ataques a las fuerzas españolas en Irak publicada en Internet y firmada por el autodenominado Órgano de Información de Ayuda al Pueblo Iraquí, que incluía un análisis de lo que ello podría suponer en las elecciones de marzo de 2004; el documento publicado por el Global Islamic Media Center —al que los terroristas estaban suscritos— en diciembre de 2003 invitando a atacar a España y, en fin, la reivindicación implícita aparecida en el vídeo de Bin Laden de 15 de abril de 2004 en el que asegura que «la mercancía se ha vuelto contra vosotros en el 11 de septiembre y el 11 de marzo» son otros «argumentos» para quienes deseen atacar nuestro país.

Ya no estamos en Irak, tenemos un Gobierno que aboga por la «alianza de civilizaciones» y los desencuentros con Estados Unidos nos darían, teóricamente, «buena prensa» en el mundo musulmán. La tentación de imaginar un escenario distinto para España es grande.

«Pero estamos en Afganistán y el Líbano», matiza Juan Avilés. «Si nos fuéramos de allí, estaríamos en Ceuta y en Melilla, y, por supuesto, en Al-Andalus. La posibilidad de llegar hasta Covadonga suena a chiste, cosas de hace más de mil años, pero para ellos no es ninguna broma.

Y no me refiero a los dirigentes de Al Qaida, que lo mencionan de vez en cuando, sino a gente supuestamente moderada que sigue pensando que perder territorio islámico es algo muy serio».

La publicitada «alianza» como forma de acercamiento en clave dialogante y afable puede ser una excusa más para calentar los ánimos si atendemos a la mentalidad yihadista. «Para esta gente, una creación intelectual y política de tales características es una aberración que debe ser combatida, porque no cabe diálogo ni entendimiento con no musulmanes —ni con no buenos musulmanes—.

Quien hable con cristianos, judíos y chiíes (si hablamos de yihadismo hay que referirse a la visión radicalizada dentro de la ortodoxia suní) tarde o temprano lo va a pagar», añade Carlos Echeverría. «Si alguien cree que ésa es una forma de alejar la amenaza, se equivoca, como lo hace quien piense que exportar nuestro modelo democrático al mundo árabe musulmán es la solución.

Hay quien se enfrenta al problema con las armas (Estados Unidos e Israel) y quien lo hace con una propaganda que, en el fondo, es una nueva llamada al combate de los terroristas. España se encuentra en suelo otrora fertilizado por el Islam, y nuestros contactos con regímenes que van desde la monarquía marroquí hasta la saudí también son una forma de apoyar a los apóstatas. Tener relaciones con Musharraf, Mohamed VI o Buteflika nos pone en el disparadero. Irse de Irak no cambia nada; irse de Afganistán, tampoco».

Para Juan Avilés, «está muy bien cooperar con el mundo árabe; a medio y largo plazo eliminas cantera a los yihadistas. Pero eso no tiene nada que ver con el problema a corto plazo de los atentados. La “alianza de civilizaciones” es un motivo más para ponerle la bomba al turco, no para no ponérsela al español».

Buenos y malos presagios

El paisaje que se adivina tiene elementos para el optimismo... y para el pesimismo. Los yihadistas, por ahora, no han triunfado en ninguna parte. En Argelia, Afganistán y Somalia no se han impuesto después de todo. Este tipo de terrorismo indiscriminado y atroz está asomándose al precipicio del descrédito: un atentado en Nueva York puede justificarse incluso por los moderados, pero cuando ponen la bomba en su patio ya no les hace gracia. Irak deriva hacia un conflicto sectario entre suníes y chiíes, lo cual no es muy «glorioso» desde la perspectiva yihadista.

La otra cara de la moneda presenta un dibujo distinto. En Argelia, las medidas de gracia han supuesto una pérdida de terreno; en 2006 fueron liberados 2.600 terroristas convictos y confesos. Y son tipos que no renuncian a nada. En Afganistán, el cultivo de opio se ha disparado y la corrupción es galopante. Según los analistas, el gran error que los españoles y europeos pueden cometer es pensar que los problemas se resuelven ignorándolos. Que la Yihad no va con nosotros.

POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO
Lunes, 12 de marzo de 2007
Copyright © ABC Periódico Electrónico S.L.U, Madrid, 2006.
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