París expulsará a más imanes radicales
Las autoridades antiterroristas francesas anuncian un nuevo procedimiento de expatriación contra otros once jefes religiosos islamistas, cuyo mayor temor «es ser expulsados de Francia»

parís- Los servicios antiterroristas franceses han llegado a la conclusión de que el único modo de agujerear la tupida red islamista que toma forma en territorio galo es expulsar del país a los imanes radicales, que atizan con sus prédicas la violencia y el odio contra Occidente. «A los islamistas radicales les da igual ser condenados, sólo temen una cosa por encima de todas: ser expulsados de Francia», declaró un especialista de Interior al diario «Le Figaro».
Las penas de prisión no sirven para redimir a estos jefes religiosos, convencidos de que el mensaje divino les invita a proseguir el combate. Muchos de ellos, además, consiguen mantener su influencia y tejer contactos desde la cárcel, un terreno propicio para adoctrinar a otros fieles. Pocos de estos condenados por su relación con el terrorismo islamista abandonan la actividad subversiva una vez en libertad.
Por ello, la Unidad de Coordinación de Lucha Antiterrorista (Uclat) ha decidido aplicar una «política de expulsión sistemática» de cuantos imanes prediquen un mensaje violento o estén relacionados con tramas islamistas. Como prueba de esta nueva doctrina, nueve imanes que ejercían de agitadores en París o sus alrededores fueron deportados en los primeros seis meses del año.
El diario «Le Figaro» anunció en su edición de ayer que el Ministerio del Interior ha incoado once nuevos expedientes de expulsión contra otros tantos predicadores islámicos, contra los que ya existían órdenes de alejamiento. Siete de ellos son magrebíes, uno de Siria, otro paquistaní, uno de Chad y otro bosnio.
Sin distingos
La Policía gala no ha hecho distinción entre sus diferentes roles religiosos, a pesar de que algunos son imanes y otros están considerados sólo «referentes religiosos», líderes de opinión o cabecillas que aprovechaban las mezquitas para propagar su mensaje violento. La mayoría actuaba en los alrededores de la capital, aunque dos de ellos llegaron al territorio galo extraditados por los Gobiernos de Reino Unido y Alemania, de donde fueron desterrados previamente por sus actividades filoterroristas.
Una parte de los incriminados cuenta con un completo pasado delictivo, siempre en relación con el terrorismo de signo islamista. Uno de los imanes, de nacionalidad argelina, fue condenado a seis años de prisión por pertenecer a una red de apoyo al Grupo Islámico Armado (GIA) argelino. Otros estuvieron implicados en casos conocidos, como el intento de atentado contra un avión que se dirigía a Estados Unidos en el año 2001, protagonizado por Richard Reid, cuyo explosivo fue descubierto en uno de sus zapatos, en el asesinato del comandante Ahmed Shah Massud, que luchaba contra los talibanes.
Al mismo tiempo que los servicios de Inteligencia estrechan el cerco sobre los predicadores incendiarios, Francia ha acordado con las autoridades musulmanas la puesta en marcha de una formación obligatoria, en parte universitaria, para todos los imanes, que estarán obligados a registrarse como tales y conocer la lengua francesa.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, ha propuesto además la modificación de la ley laicista que impide subvencionar la construcción de espacios dedicados a prácticas religiosas. En opinión del líder del centroderecha y aspirante a la Presidencia, la dignificación de los lugares de culto de los creyentes musulmanes, que en ocasiones deben reunirse a rezar en garajes o gimnasios, permitiría extraer muchos de estos lugares de la marginalidad y un mayor control por parte de los servicios antiterroristas.
Javier Gómez
Nº 2237 | Jueves, 28 de septiembre de 2006
Copyright 2005, La Razón
Madrid España
http://www.larazon.es/noticias/noti_int6627.htm

parís- Los servicios antiterroristas franceses han llegado a la conclusión de que el único modo de agujerear la tupida red islamista que toma forma en territorio galo es expulsar del país a los imanes radicales, que atizan con sus prédicas la violencia y el odio contra Occidente. «A los islamistas radicales les da igual ser condenados, sólo temen una cosa por encima de todas: ser expulsados de Francia», declaró un especialista de Interior al diario «Le Figaro».
Las penas de prisión no sirven para redimir a estos jefes religiosos, convencidos de que el mensaje divino les invita a proseguir el combate. Muchos de ellos, además, consiguen mantener su influencia y tejer contactos desde la cárcel, un terreno propicio para adoctrinar a otros fieles. Pocos de estos condenados por su relación con el terrorismo islamista abandonan la actividad subversiva una vez en libertad.
Por ello, la Unidad de Coordinación de Lucha Antiterrorista (Uclat) ha decidido aplicar una «política de expulsión sistemática» de cuantos imanes prediquen un mensaje violento o estén relacionados con tramas islamistas. Como prueba de esta nueva doctrina, nueve imanes que ejercían de agitadores en París o sus alrededores fueron deportados en los primeros seis meses del año.
El diario «Le Figaro» anunció en su edición de ayer que el Ministerio del Interior ha incoado once nuevos expedientes de expulsión contra otros tantos predicadores islámicos, contra los que ya existían órdenes de alejamiento. Siete de ellos son magrebíes, uno de Siria, otro paquistaní, uno de Chad y otro bosnio.
Sin distingos
La Policía gala no ha hecho distinción entre sus diferentes roles religiosos, a pesar de que algunos son imanes y otros están considerados sólo «referentes religiosos», líderes de opinión o cabecillas que aprovechaban las mezquitas para propagar su mensaje violento. La mayoría actuaba en los alrededores de la capital, aunque dos de ellos llegaron al territorio galo extraditados por los Gobiernos de Reino Unido y Alemania, de donde fueron desterrados previamente por sus actividades filoterroristas.
Una parte de los incriminados cuenta con un completo pasado delictivo, siempre en relación con el terrorismo de signo islamista. Uno de los imanes, de nacionalidad argelina, fue condenado a seis años de prisión por pertenecer a una red de apoyo al Grupo Islámico Armado (GIA) argelino. Otros estuvieron implicados en casos conocidos, como el intento de atentado contra un avión que se dirigía a Estados Unidos en el año 2001, protagonizado por Richard Reid, cuyo explosivo fue descubierto en uno de sus zapatos, en el asesinato del comandante Ahmed Shah Massud, que luchaba contra los talibanes.
Al mismo tiempo que los servicios de Inteligencia estrechan el cerco sobre los predicadores incendiarios, Francia ha acordado con las autoridades musulmanas la puesta en marcha de una formación obligatoria, en parte universitaria, para todos los imanes, que estarán obligados a registrarse como tales y conocer la lengua francesa.
El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, ha propuesto además la modificación de la ley laicista que impide subvencionar la construcción de espacios dedicados a prácticas religiosas. En opinión del líder del centroderecha y aspirante a la Presidencia, la dignificación de los lugares de culto de los creyentes musulmanes, que en ocasiones deben reunirse a rezar en garajes o gimnasios, permitiría extraer muchos de estos lugares de la marginalidad y un mayor control por parte de los servicios antiterroristas.
Javier Gómez
Nº 2237 | Jueves, 28 de septiembre de 2006
Copyright 2005, La Razón
Madrid España
http://www.larazon.es/noticias/noti_int6627.htm



