Fernando Muniesa: "El terrorismo islámico cada vez es más acuciante"
Fernando Muniesa es uno de los grandes expertos españoles en Seguridad e Inteligencia. Su largo currículo en este campo le permite opinar con razón y razones en un tema capital para España.

10 de septiembre de 2006. Tras el 11-S, la seguridad y la lucha global contra el terrorismo se han convertido en una tarea prioritaria de todos los gobiernos del mundo.
¿Cómo calificaría usted el nivel de seguridad existente en España, sobre todo después del 11-M?
Creo que nuestro nivel de seguridad en ese sentido es más bien precario. La actual legislación penal, que conforma un auténtico paraíso para las mafias organizadas de todo tipo, y la inexistencia de una auténtica política de seguridad nacional, junto con otros factores como la condición fronteriza del país entre Europa y África, la permisividad inmigratoria y el fomento político de una cultura nacional de acogimiento, sin olvidar el trasfondo del separatismo vasco y otros nacionalismos radicales, conforman una peligrosa mezcla muy propicia como plataforma operativa u objetivo de lo que se ha dado en llamar nuevo "terrorismo global". Y también para realimentar el fenómeno de la inseguridad ciudadana, generada por la delincuencia común.
Dibuja usted un panorama realmente sombrío...
A las pruebas me remito. Ahí mismo tiene la barbarie del 11-M y el antecedente del atentado perpetrado contra la Casa de España en Casablanca, con instigadores que todavía no conocemos. Y no digamos los sucesos vividos en la frontera hispano-marroquí de Ceuta o la explosiva situación que se está viviendo en Canarias con la invasión de pateras provenientes de todo el África occidental... El archipiélago atlántico, las costas andaluzas como frontera sur de Europa y el resto de nuestra ribera mediterránea se están convirtiendo, poco a poco, en auténticos polvorines y focos de desestabilización social de muy fácil activación. Y tenga en cuenta que uno de los pilares de nuestra economía es el turismo, extremadamente sensible frente a este tipo de fenómenos.
Mire usted, los propios Servicios de Inteligencia cifran en miles los posibles "yihadistas" durmientes ya instalados en España, que no es nada con todo lo que queda por venir...
¿Cómo calificaría la salud de los Servicios de Información e Inteligencia de España?
Pues un poco en fuera de juego, sin una "hoja de ruta" adecuada, casi como la actual selección nacional de fútbol. Se dispone de suficientes medios técnicos y humanos, incluso con elementos personales muy cualificados, pero el modelo organizativo y funcional, y sobre todo su operatividad real, permanecen anclados en los orígenes franquistas y policiales del sistema. La verdad es que nunca hemos dispuesto de un modelo de Información e Inteligencia moderno, acorde con lo que es el país en otro orden de cosas y realmente homologable con los de nuestro mismo entorno occidental y democrático (Inglaterra, Francia, Estados Unidos...). Aquí todo está enmarañado y confuso, y con más servidumbres gubernamentales, e incluso partidistas, de las deseables, sin engarzar de forma eficaz y con auténtico sentido de Estado. Desde luego, en los sucesos del 11-M no se ha estado a la altura de las circunstancias, ni en la labor preventiva, ni en la posterior fase de investigación, ni, a continuación, en el análisis y adecuación que se requiere para afrontar la nueva situación que comentamos.
¿Ni siquiera después de que el CESID se transformara en el actual CNI?
Ese fue un mero un cambio semántico, una operación de maquillaje impuesta por el Partido Popular tras los atentados terroristas del 11-S, a golpe de rodillo parlamentario y con la connivencia de la oposición socialista, que en su momento podría seguir utilizando el nuevo modelo también de forma interesada.
Si alguno de sus lectores está interesado en profundizar sobre ello, permítame que le sugiera la lectura del ensayo titulado La España Otorgada - Servicios de Inteligencia y Estado de Derecho que publiqué en el 2005 conjuntamente con el coronel Diego Camacho.
¿Cuál es el nivel de los cuadros y mandos del CNI desde el punto de vista técnico?
No se puede generalizar, porque tienen una plantilla próxima a las 3.000 personas. La verdad es que junto a profesionales de gran talla en todos los órdenes, existen también círculos demasiado significados de personal "enchufado", incorporado al Centro por sus relaciones personales y no por su idoneidad para el puesto, y una endogamia en la provisión de plazas aterradora. Si alguien pudiera cotejar y publicitar la relación de parentesco que existe entre todo su personal (matrimonios, hijos, hermanos, cuñados, sobrinos...), los españoles se quedarían pasmados.
Quizás, lo más incompetente sea su staff directivo, que suele prevalecer después de sus más notables fracasos precisamente por la politización del mismo y el desenfoque que preside su organización y funcionamiento. De hecho, tras algunos de sus más notorios fracasos, que no vamos a desvelar aquí, los responsables de los mismos han prevalecido como si la cosa no fuera con ellos, adquiriendo, incluso, mayores responsabilidades.
¿Debería existir una carrera específica para aquellos que deseen dedicarse a estas cuestiones?
No es necesario. Los Servicios de Inteligencia son por su propia naturaleza de carácter multidisciplinar, integrando muy diversas especialidades y facilitando, además, a sus miembros formación interna específica. De hecho, el origen de su personal acaso adolezca todavía de una excesiva uniformidad militar o semi-militar, ya que el escaso personal civil que ha incorporado recientemente también mantiene en su mayoría vinculaciones familiares con la institución castrense.
La vida de un espía español, ¿es realmente como la de los que protagonizan los films del género?
Las actuales ficciones cinematográficas al uso nada tienen que ver con la realidad de los Servicios de Inteligencia, ni en España ni en el extranjero. Sin embargo, algunas operaciones encubiertas, tratadas sin despropósitos, podrían convertirse en películas sorprendentes y apasionantes. Personalmente, desde la época la guerra fría, incluso del cine en blanco y negro, no he visto nada digno de mención al respecto.
Los periodistas que escriben de estas cuestiones en España, ¿están preparados suficientemente para ello?
Seguramente sí. Sobre todo si admitimos aquella definición que les otorga un inmenso mar de conocimientos... con un centímetro de espesor.
Graciano Palomo
Fernando Muniesa: "El terrorismo islámico cada vez es más acuciante"
lunes, 11 de septiembre de 2006
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Madrid España
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10 de septiembre de 2006. Tras el 11-S, la seguridad y la lucha global contra el terrorismo se han convertido en una tarea prioritaria de todos los gobiernos del mundo.
¿Cómo calificaría usted el nivel de seguridad existente en España, sobre todo después del 11-M?
Creo que nuestro nivel de seguridad en ese sentido es más bien precario. La actual legislación penal, que conforma un auténtico paraíso para las mafias organizadas de todo tipo, y la inexistencia de una auténtica política de seguridad nacional, junto con otros factores como la condición fronteriza del país entre Europa y África, la permisividad inmigratoria y el fomento político de una cultura nacional de acogimiento, sin olvidar el trasfondo del separatismo vasco y otros nacionalismos radicales, conforman una peligrosa mezcla muy propicia como plataforma operativa u objetivo de lo que se ha dado en llamar nuevo "terrorismo global". Y también para realimentar el fenómeno de la inseguridad ciudadana, generada por la delincuencia común.
Dibuja usted un panorama realmente sombrío...
A las pruebas me remito. Ahí mismo tiene la barbarie del 11-M y el antecedente del atentado perpetrado contra la Casa de España en Casablanca, con instigadores que todavía no conocemos. Y no digamos los sucesos vividos en la frontera hispano-marroquí de Ceuta o la explosiva situación que se está viviendo en Canarias con la invasión de pateras provenientes de todo el África occidental... El archipiélago atlántico, las costas andaluzas como frontera sur de Europa y el resto de nuestra ribera mediterránea se están convirtiendo, poco a poco, en auténticos polvorines y focos de desestabilización social de muy fácil activación. Y tenga en cuenta que uno de los pilares de nuestra economía es el turismo, extremadamente sensible frente a este tipo de fenómenos.
Mire usted, los propios Servicios de Inteligencia cifran en miles los posibles "yihadistas" durmientes ya instalados en España, que no es nada con todo lo que queda por venir...
¿Cómo calificaría la salud de los Servicios de Información e Inteligencia de España?
Pues un poco en fuera de juego, sin una "hoja de ruta" adecuada, casi como la actual selección nacional de fútbol. Se dispone de suficientes medios técnicos y humanos, incluso con elementos personales muy cualificados, pero el modelo organizativo y funcional, y sobre todo su operatividad real, permanecen anclados en los orígenes franquistas y policiales del sistema. La verdad es que nunca hemos dispuesto de un modelo de Información e Inteligencia moderno, acorde con lo que es el país en otro orden de cosas y realmente homologable con los de nuestro mismo entorno occidental y democrático (Inglaterra, Francia, Estados Unidos...). Aquí todo está enmarañado y confuso, y con más servidumbres gubernamentales, e incluso partidistas, de las deseables, sin engarzar de forma eficaz y con auténtico sentido de Estado. Desde luego, en los sucesos del 11-M no se ha estado a la altura de las circunstancias, ni en la labor preventiva, ni en la posterior fase de investigación, ni, a continuación, en el análisis y adecuación que se requiere para afrontar la nueva situación que comentamos.
¿Ni siquiera después de que el CESID se transformara en el actual CNI?
Ese fue un mero un cambio semántico, una operación de maquillaje impuesta por el Partido Popular tras los atentados terroristas del 11-S, a golpe de rodillo parlamentario y con la connivencia de la oposición socialista, que en su momento podría seguir utilizando el nuevo modelo también de forma interesada.
Si alguno de sus lectores está interesado en profundizar sobre ello, permítame que le sugiera la lectura del ensayo titulado La España Otorgada - Servicios de Inteligencia y Estado de Derecho que publiqué en el 2005 conjuntamente con el coronel Diego Camacho.
¿Cuál es el nivel de los cuadros y mandos del CNI desde el punto de vista técnico?
No se puede generalizar, porque tienen una plantilla próxima a las 3.000 personas. La verdad es que junto a profesionales de gran talla en todos los órdenes, existen también círculos demasiado significados de personal "enchufado", incorporado al Centro por sus relaciones personales y no por su idoneidad para el puesto, y una endogamia en la provisión de plazas aterradora. Si alguien pudiera cotejar y publicitar la relación de parentesco que existe entre todo su personal (matrimonios, hijos, hermanos, cuñados, sobrinos...), los españoles se quedarían pasmados.
Quizás, lo más incompetente sea su staff directivo, que suele prevalecer después de sus más notables fracasos precisamente por la politización del mismo y el desenfoque que preside su organización y funcionamiento. De hecho, tras algunos de sus más notorios fracasos, que no vamos a desvelar aquí, los responsables de los mismos han prevalecido como si la cosa no fuera con ellos, adquiriendo, incluso, mayores responsabilidades.
¿Debería existir una carrera específica para aquellos que deseen dedicarse a estas cuestiones?
No es necesario. Los Servicios de Inteligencia son por su propia naturaleza de carácter multidisciplinar, integrando muy diversas especialidades y facilitando, además, a sus miembros formación interna específica. De hecho, el origen de su personal acaso adolezca todavía de una excesiva uniformidad militar o semi-militar, ya que el escaso personal civil que ha incorporado recientemente también mantiene en su mayoría vinculaciones familiares con la institución castrense.
La vida de un espía español, ¿es realmente como la de los que protagonizan los films del género?
Las actuales ficciones cinematográficas al uso nada tienen que ver con la realidad de los Servicios de Inteligencia, ni en España ni en el extranjero. Sin embargo, algunas operaciones encubiertas, tratadas sin despropósitos, podrían convertirse en películas sorprendentes y apasionantes. Personalmente, desde la época la guerra fría, incluso del cine en blanco y negro, no he visto nada digno de mención al respecto.
Los periodistas que escriben de estas cuestiones en España, ¿están preparados suficientemente para ello?
Seguramente sí. Sobre todo si admitimos aquella definición que les otorga un inmenso mar de conocimientos... con un centímetro de espesor.
Graciano Palomo
Fernando Muniesa: "El terrorismo islámico cada vez es más acuciante"
lunes, 11 de septiembre de 2006
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