Egipto detiene a diez sospechosos de los ataques de Dahab que causaron 24 muertos
Entre los muertos hay un niño alemán. La mayoría de los heridos son egipcios y el resto turistas occidentales entre los que no figura ningún español
JERUSALÉN. Cristales rotos, «souvenirs», manchas de sangre y todo tipo de objetos estaban esparcidos ayer por el suelo de las calles de Dahab cuando los empleados municipales iniciaron la limpieza para borrar las secuelas físicas de los tres atentados simultáneos que el lunes se cobraron la vida de 24 personas, de las que tres son extranjeros, y dejaron heridas a más de setenta, según fuentes oficiales.

En las últimas horas la Policía ya ha detenido a una decena personas sospechosas. Aunque no se ha facilitado la identidad de los detenidos, se especula con que todos ellos son egipcios, muy probablemente beduinos oriundos de la misma península de Sinaí, un sector de la población que en los dos últimos años ha cometido atentados similares.Tres de los sospechosos llegaron el domingo al balneario de Dahab y fueron apresados cuando trataban de abandonarlo apenas 15 minutos después de las explosiones.
La Policía ha reforzado los controles en toda la península y especialmente en la frontera con Israel, que es la única frontera terrestre que tiene el Sinaí, aunque la península también está comunicada por barco con Jordania y Arabia Saudí.
Todavía no se ha determinado si fueron atentados suicidas o si hay extranjeros implicados. Las autoridades creen que la autoría hay que atribuirla exclusivamente a egipcios, aunque en otros atentados ocurridos recientemente se establecieron conexiones entre quienes los cometieron, beduinos locales, y quienes los encargaron, organizaciones islamistas del exterior.
Explosivos artesanales
La Policía sospecha de un núcleo islamista que hace algunos años fundó un palestino en la localidad de Al-Arish, en el norte de la península, y que mantiene conexiones con algunas tribus beduinas de la zona. Según fuentes de la seguridad, las bombas eran «primitivas» y probablemente de fabricación casera. «Eran bombas que contenían pólvora y clavos y poseían temporizadores», explicó un Policía.
Entre los muertos hay un niño alemán. La mayoría de los heridos son egipcios y el resto turistas occidentales, entre los que no figura ningún español.
Muhammad, el dueño de una cafetería situada frente a la cafetería Al Capone, donde se produjo la primera explosión, contó cómo ocurrió todo. «Estábamos sentados en una mesa con un grupo de turistas hablando sobre la sesión de submarinismo de la mañana cuando oí una potente explosión. Pensé que era una garrafa de butano pero cuando me giré enseguida me di cuenta de que era un ataque terrorista. Había llamas muy altas y la gente se puso a gritar y a correr. Unos segundos después hubo otra explosión y unos segundos después otra». «Oí la primera bomba y comencé a correr. Cuando oí la segunda todavía estaba corriendo. Era una situación caótica porque no sabíamos en qué dirección correr. No sabíamos adónde iba a explotar la siguiente bomba», dijo por su parte una turista finlandesa.
Los hoteles de Dahab estaban llenos de turistas extranjeros y de coptos, una iglesia cristiana que constituye la principal minoría de Egipto y que estos días celebra la Pascua.
Seguir en Dahab
«Fuimos corriendo hacia los lugares de la explosión y encontramos a nuestros amigos. Algunos ya estaban muertos y otros seguían vivos y tenían amputados los brazos. Los llevamos al hospital», dijo un egipcio empleado en una tienda cercana.
La inmensa mayoría de los turistas decidieron permanecer en Dahab hasta completar sus vacaciones y sólo una pequeña parte han expresado su intención de volver a sus países de origen inmediatamente. El mayor número de turistas que había en Dahab en el momento de los atentados eran de nacionalidad israelí. Una parte de ellos emprendieron ayer mismo el viaje de regreso, pero otros muchos decidieron prolongar su estancia en el balneario.
Las dos principales operadoras europeas que trabajan en el Sinaí ofrecieron a los clientes que planean viajar a la zona en los próximos días otros destinos alternativos sin recargar el precio, pero sólo cuatro personas decidieron suspender el viaje a Dahab.
Los atentados estaban dirigidos contra el régimen egipcio, al que los islamistas acusan de no respetar la religión y de promover el laicismo. La industria turística genera en ese país 7.000 millones de dólares anuales y mantiene ocupada al diez por ciento de la fuerza laboral. El turismo es la principal fuente de divisas de Egipto.
HUGO MEDINA. SERVICIO ESPECIAL
INTERNACIONAL
EDICIÓN IMPRESA - Oriente Medio
Miércoles, 26 de abril de 2006
ABC Periódico Electrónico Madrid España
http://www.abc.es/
JERUSALÉN. Cristales rotos, «souvenirs», manchas de sangre y todo tipo de objetos estaban esparcidos ayer por el suelo de las calles de Dahab cuando los empleados municipales iniciaron la limpieza para borrar las secuelas físicas de los tres atentados simultáneos que el lunes se cobraron la vida de 24 personas, de las que tres son extranjeros, y dejaron heridas a más de setenta, según fuentes oficiales.

En las últimas horas la Policía ya ha detenido a una decena personas sospechosas. Aunque no se ha facilitado la identidad de los detenidos, se especula con que todos ellos son egipcios, muy probablemente beduinos oriundos de la misma península de Sinaí, un sector de la población que en los dos últimos años ha cometido atentados similares.Tres de los sospechosos llegaron el domingo al balneario de Dahab y fueron apresados cuando trataban de abandonarlo apenas 15 minutos después de las explosiones.
La Policía ha reforzado los controles en toda la península y especialmente en la frontera con Israel, que es la única frontera terrestre que tiene el Sinaí, aunque la península también está comunicada por barco con Jordania y Arabia Saudí.
Todavía no se ha determinado si fueron atentados suicidas o si hay extranjeros implicados. Las autoridades creen que la autoría hay que atribuirla exclusivamente a egipcios, aunque en otros atentados ocurridos recientemente se establecieron conexiones entre quienes los cometieron, beduinos locales, y quienes los encargaron, organizaciones islamistas del exterior.
Explosivos artesanales
La Policía sospecha de un núcleo islamista que hace algunos años fundó un palestino en la localidad de Al-Arish, en el norte de la península, y que mantiene conexiones con algunas tribus beduinas de la zona. Según fuentes de la seguridad, las bombas eran «primitivas» y probablemente de fabricación casera. «Eran bombas que contenían pólvora y clavos y poseían temporizadores», explicó un Policía.
Entre los muertos hay un niño alemán. La mayoría de los heridos son egipcios y el resto turistas occidentales, entre los que no figura ningún español.
Muhammad, el dueño de una cafetería situada frente a la cafetería Al Capone, donde se produjo la primera explosión, contó cómo ocurrió todo. «Estábamos sentados en una mesa con un grupo de turistas hablando sobre la sesión de submarinismo de la mañana cuando oí una potente explosión. Pensé que era una garrafa de butano pero cuando me giré enseguida me di cuenta de que era un ataque terrorista. Había llamas muy altas y la gente se puso a gritar y a correr. Unos segundos después hubo otra explosión y unos segundos después otra». «Oí la primera bomba y comencé a correr. Cuando oí la segunda todavía estaba corriendo. Era una situación caótica porque no sabíamos en qué dirección correr. No sabíamos adónde iba a explotar la siguiente bomba», dijo por su parte una turista finlandesa.
Los hoteles de Dahab estaban llenos de turistas extranjeros y de coptos, una iglesia cristiana que constituye la principal minoría de Egipto y que estos días celebra la Pascua.
Seguir en Dahab
«Fuimos corriendo hacia los lugares de la explosión y encontramos a nuestros amigos. Algunos ya estaban muertos y otros seguían vivos y tenían amputados los brazos. Los llevamos al hospital», dijo un egipcio empleado en una tienda cercana.
La inmensa mayoría de los turistas decidieron permanecer en Dahab hasta completar sus vacaciones y sólo una pequeña parte han expresado su intención de volver a sus países de origen inmediatamente. El mayor número de turistas que había en Dahab en el momento de los atentados eran de nacionalidad israelí. Una parte de ellos emprendieron ayer mismo el viaje de regreso, pero otros muchos decidieron prolongar su estancia en el balneario.
Las dos principales operadoras europeas que trabajan en el Sinaí ofrecieron a los clientes que planean viajar a la zona en los próximos días otros destinos alternativos sin recargar el precio, pero sólo cuatro personas decidieron suspender el viaje a Dahab.
Los atentados estaban dirigidos contra el régimen egipcio, al que los islamistas acusan de no respetar la religión y de promover el laicismo. La industria turística genera en ese país 7.000 millones de dólares anuales y mantiene ocupada al diez por ciento de la fuerza laboral. El turismo es la principal fuente de divisas de Egipto.
HUGO MEDINA. SERVICIO ESPECIAL
INTERNACIONAL
EDICIÓN IMPRESA - Oriente Medio
Miércoles, 26 de abril de 2006
ABC Periódico Electrónico Madrid España
http://www.abc.es/



