FBI: No consultó especialistas en terrorismo tras 11-Septiembre
En una declaración jurada que contradice sus promesas al público, los mandos del FBI que trazaron la lucha contra el terrorismo tras los atentados del 11 de septiembre no tuvieron en cuenta los conocimientos sobre el Medio Oriente o el terrorismo a la hora de promocionar a otros agentes.

Aún ahora no creen que esa experiencia sea necesaria, a pesar de que los ataques terroristas que suceden en todo el mundo.
"El caso de un ataque dinamitero es el caso de un ataque dinamitero", expresó Dale Watson, el jefe de terrorismo del FBI en los dos años que siguieron a los ataques del 11 de septiembre del 2001. "El lugar del crimen de un robo bancario es el mismo lugar del crimen, en todos lados".
El actual jefe de la lucha contra el terrorismo del FBI, el subdirector ejecutivo Gary Bald, dijo que su primer entrenamiento sobre terrorismo lo recibió "en el trabajo" cuando fue trasladado a la sede de la agencia para supervisar la estrategia antiterrorista, hace dos años.
Interrogado sobre sus conocimientos acerca de la cultura y la historia de Medio Oriente, Bald respondió que "ojalá los hubiera tenido. Hubiese sido bueno.
"Uno necesita liderazgo. Uno no necesita un experto en un tema", declaró Bald en un caso por una demanda entablada por un empleado del FBI. "No es lo que busco cuando selecciono a un agente para una posición en el área de contraterrorismo".
En un hecho que ha pasado inadvertido a la atención pública, el agente del FBI Bassem Youssef ha interrogado bajo juramento a muchos de los líderes del FBI, entre ellos al director Robert Mueller y a su antecesor Louis Freeh, en un esfuerzo por demostrar que a pesar de su experiencia, lo pasaron por alto al momento de designar a importantes mandos de la lucha contra el terrorismo.
Los testimonios de su demanda fueron recientemente enviados al Congreso.
Aquellos que ejercieron los mandos de mayor jerarquía en el área de contraterrorismo desde el 11 de septiembre del 2001 dijeron frecuentemente en sus testimonios que no tenían experiencia importante en terrorismo o en cuestiones de Medio Oriente, al igual que muchos otros que fueron ascendidos desde entonces.
Algunos ni siquiera pudieron explicar la diferencia entre suníes y chiíes, los dos principales grupos musulmanes.
Cientos de páginas de testimonios obtenidas por la AP contrastan con las garantías que Mueller ofreció reiteradamente al Congreso de que estaba forjando un nuevo FBI, con expertos capaces de desarticular los ataques terroristas antes de que sucedan, y no actuar una vez que los hechos se hayan consumado.
"El cambio del FBI hacia la prevención del terrorismo necesita forjar una experiencia a nivel nacional y un cuerpo de conocimientos", declaró Mueller al congreso un año después de los ataques del 2001.
Daniel Byman, un experto en seguridad nacional que trabajó en investigaciones del Congreso y la presidencia sobre fallas de inteligencia y terrorismo, revisó el caso de Youssef para el tribunal.
Concluyó que el agente es uno de los mayores expertos en terrorismo del gobierno y que la experiencia general del FBI en Medio Oriente sigue siendo pobre, al igual que en temas de terrorismo y lazos de inteligencia.
"Muchos de sus funcionarios _incluyendo aquellos capacitados en otros aspectos del trabajo de la agencia_ carecen de habilidad para trabajar con gobiernos extranjeros o incluso con sus contrapartes estadounidenses", dijo Byman.
Watson, que supervisó los primeros dos años de transformación del FBI, declaró que no recordaba ni un solo encuentro posterior a los ataques del 2001 en el que los líderes del FBI hubiesen discutido el tipo de capacitación o entrenamiento necesario para el contraterrorismo.
Youssef, el agente que demandó al FBI, fue reconocido por mejorar las relaciones con Arabia Saudí en la década del 90, cuando aumentaba la amenaza de Osama bin Laden. Recibió además un galardón especial por su trabajo en casos de terrorismo.
Pero tras los atentados del 11 de septiembre, no lo tuvieron en cuenta para puestos de jerarquía relacionados con la lucha antiterrorista.
Un supervisor del FBI, el agente recientemente jubilado Paul Vick, declaró que Youssef tenía "numerosas cualidades necesarias" tras el 11 de septiembre y la decisión del FBI de no utilizarlo fue "inapropiada y una pérdida de un recurso humano muy importante".

Aún ahora no creen que esa experiencia sea necesaria, a pesar de que los ataques terroristas que suceden en todo el mundo.
"El caso de un ataque dinamitero es el caso de un ataque dinamitero", expresó Dale Watson, el jefe de terrorismo del FBI en los dos años que siguieron a los ataques del 11 de septiembre del 2001. "El lugar del crimen de un robo bancario es el mismo lugar del crimen, en todos lados".
El actual jefe de la lucha contra el terrorismo del FBI, el subdirector ejecutivo Gary Bald, dijo que su primer entrenamiento sobre terrorismo lo recibió "en el trabajo" cuando fue trasladado a la sede de la agencia para supervisar la estrategia antiterrorista, hace dos años.
Interrogado sobre sus conocimientos acerca de la cultura y la historia de Medio Oriente, Bald respondió que "ojalá los hubiera tenido. Hubiese sido bueno.
"Uno necesita liderazgo. Uno no necesita un experto en un tema", declaró Bald en un caso por una demanda entablada por un empleado del FBI. "No es lo que busco cuando selecciono a un agente para una posición en el área de contraterrorismo".
En un hecho que ha pasado inadvertido a la atención pública, el agente del FBI Bassem Youssef ha interrogado bajo juramento a muchos de los líderes del FBI, entre ellos al director Robert Mueller y a su antecesor Louis Freeh, en un esfuerzo por demostrar que a pesar de su experiencia, lo pasaron por alto al momento de designar a importantes mandos de la lucha contra el terrorismo.
Los testimonios de su demanda fueron recientemente enviados al Congreso.
Aquellos que ejercieron los mandos de mayor jerarquía en el área de contraterrorismo desde el 11 de septiembre del 2001 dijeron frecuentemente en sus testimonios que no tenían experiencia importante en terrorismo o en cuestiones de Medio Oriente, al igual que muchos otros que fueron ascendidos desde entonces.
Algunos ni siquiera pudieron explicar la diferencia entre suníes y chiíes, los dos principales grupos musulmanes.
Cientos de páginas de testimonios obtenidas por la AP contrastan con las garantías que Mueller ofreció reiteradamente al Congreso de que estaba forjando un nuevo FBI, con expertos capaces de desarticular los ataques terroristas antes de que sucedan, y no actuar una vez que los hechos se hayan consumado.
"El cambio del FBI hacia la prevención del terrorismo necesita forjar una experiencia a nivel nacional y un cuerpo de conocimientos", declaró Mueller al congreso un año después de los ataques del 2001.
Daniel Byman, un experto en seguridad nacional que trabajó en investigaciones del Congreso y la presidencia sobre fallas de inteligencia y terrorismo, revisó el caso de Youssef para el tribunal.
Concluyó que el agente es uno de los mayores expertos en terrorismo del gobierno y que la experiencia general del FBI en Medio Oriente sigue siendo pobre, al igual que en temas de terrorismo y lazos de inteligencia.
"Muchos de sus funcionarios _incluyendo aquellos capacitados en otros aspectos del trabajo de la agencia_ carecen de habilidad para trabajar con gobiernos extranjeros o incluso con sus contrapartes estadounidenses", dijo Byman.
Watson, que supervisó los primeros dos años de transformación del FBI, declaró que no recordaba ni un solo encuentro posterior a los ataques del 2001 en el que los líderes del FBI hubiesen discutido el tipo de capacitación o entrenamiento necesario para el contraterrorismo.
Youssef, el agente que demandó al FBI, fue reconocido por mejorar las relaciones con Arabia Saudí en la década del 90, cuando aumentaba la amenaza de Osama bin Laden. Recibió además un galardón especial por su trabajo en casos de terrorismo.
Pero tras los atentados del 11 de septiembre, no lo tuvieron en cuenta para puestos de jerarquía relacionados con la lucha antiterrorista.
Un supervisor del FBI, el agente recientemente jubilado Paul Vick, declaró que Youssef tenía "numerosas cualidades necesarias" tras el 11 de septiembre y la decisión del FBI de no utilizarlo fue "inapropiada y una pérdida de un recurso humano muy importante".



