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Ciberterrorismo (e-Yihad) (e-Qaeda) y Terrorismo Islamista

domingo, mayo 29, 2005

A un solo Click (147) Las revelaciones del sumario del 11-M: 9º La masacre que se pudo evitar

El tomo 14 del sumario recoge las primeras declaraciones ante el juez de determinados testigos de los hechos que, por la importancia de sus declaraciones y el temor que sienten a ser identificados, pasan a ser inmediatamente 'testigos protegidos'.

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El 26 de marzo declara el testigo protegido S 20-04-M-52, quien afirma ante el juez Juan del Olmo: "El declarante decidió no coger el tren y vio como la persona que reconoció le miraba y agachó la cabeza con ironía, al principio esta persona le pasó desapercibida, pero después se fijo en la cara de gilipollas que tenía"... Pese a lo 'espontáneo' del lenguaje usado ante el juez, esta declaración resultará fundamental, porque este testigo había visto al hombre que manipuló el disparador que hizo explotar los trenes en la estación de El Pozo. Gracias a él -con la identificación del terrorista- se podrá avanzar sensiblemente en las investigaciones.

Esa fecha de marzo es de una actividad febril en el Juzgado Central de Instrucción número seis de la Audiencia Nacional: declaran ante el juez los testigos protegidos S 20-04-A-27 (ya el día 12 de marzo había denunciado a otro 'morito' que portaba una mochila en el tren); el S 20-04-R-10 (un rumano que reconoció a dos personas que subieron en Torrejón de Ardoz); el S 20-04-A-15 (una mujer que reconoció a Jamal Zougam); el S 20-04-19 (otra mujer, que confirma que compró tarjetas a Mohamed Bakali y que las vendió a supuestos activistas que compraban cualquier tipo de tarjeta); el S 20-04-K-49 (desde su negocio vendió una serie de tarjetas el 25 de febrero a uno de los 'moritos'), y otros dos testigos, los números S 20-04-R-10 y S 20-04-A-27, que reconocieron sin duda a Jamal Zougam en ruedas de reconocimiento montadas ex profeso.

Conforme pasan los días, la Policía tiene mayor grado de conocimiento sobre lo que ocurrió... incluso comienzan a llegar las pruebas. El 26 de marzo tiene lugar el registro en Chinchón (Madrid) de la parcela número 2 del Polígono 44. En el muro que rodea el porche de la casa aparecen 105 cartuchos de diverso calibre, un cable azul y chapita metálica con el número 2 troquelado y una etiqueta de papel UEB detonador eléctrico impreso, dos detonadores eléctrico completos y una etiqueta de detonador. Son las pruebas de que las bombas de los trenes de Madrid se montaron allí. En el lugar también se recogerían huellas que fueron llevando a los integrantes de la trama.

En virtud de todo ello, el 26 de marzo fue detenido Mostafa Ahmidal (Tetuán, Marruecos, 1968), y, pocas horas después, los hermanos Moustapha Ahmidan (Tetuán, 1968), Hamid (Tetuán, 1977) y Said (Tetuán, 1980). Se estaba siguiendo ya a Jamal Ahmidan, que es uno de los que estuvieron en la casa de Morata de Tajuña, como confirma la mujer de éste, convertida en el testigo protegido S 20-04-R-22. Importante la declaración de ésta, ya que ofrece todo tipo de datos sobre su marido y sus amistades: los hermanos Khalid y Rachid Oulad Akcha, Hicham Ahmidan (primo de Jamal) y Said Ahmidan (hermano de Jamal). Pide que se le inscriba a su hijo en otro colegio y con otro nombre para evitarle problemas.

El 27 de marzo se detiene por fin a Antonio Toro Castro (Avilés, 1977), cuñado del ex minero José Emilio Suárez Trashorras y el hombre que estableció el contacto entre este y el delincuente y confidentes de la Guardia Civil Rafa Zouhier. Como se sabe, Zouhier es quien sirvió de intermediario entre Suárez Trashorras y los 'moritos'.

La pifia de la Agrupación de Tráfico

El tomo 15 del sumario recoge algunos elementos que, vistos después de los atentados del 11-M, resultan escalofriantes: la Guardia Civil de Tráfico pudo evitar la matanza del 11-M, ya que detuvo en Burgos al vehículo Toyota conducido por los 'moritos' en cuyo maletero iba parte de la dinamita empleada en la masacre de Madrid. Si se hubiera registrado el maletero, el 11-M probablemente no hubiera ocurrido nunca.

En este tomo del sumario 20/04 se recogen diversos documentos sobre la investigación de los vehículos usados por los terroristas. Así, la Guardia Civil informa que el 10 de marzo de 2004 el Subsector de Tráfico de Madrid informaba que había habido un accidente en la carretera A-42 Madrid-Toledo, sentido a Toledo, con el vehículo Toyota Corolla 9231CDW conducido por el menor Gabriel Montoya Vidal (Avilés, Asturias, 1987). Pero que, comprobando el número de bastidor, resultaba que el vehículo circulaba con matrícula doblada y que la real era 1891CFM, sustraído el 18 de septiembre de 2003 en Madrid.

Pero ese vehículo, además, había sido multado en Burgos el 29 de febrero de 2004 por exceso de velocidad, siendo conducido por Youssef Ben Salah (Marruecos, 1973). Se le habían puesto hasta tres multas (exceso de velocidad y no presentar determinados documentos, como los papeles del vehículo). Es decir, que la Guardia Civil de Tráfico se ensañó en su espíritu recaudatorio, pero no se le ocurrió mirar en el maletero del vehículo, donde bajaba parte de la dinamita utilizada en los atentados del 11-M. Fue un 'éxito recaudatorio', pero el Estado podía haber ingresado menos dinero y haberse evitado los atentados del 11-M.

No obstante, y siguiendo con la investigación, la Policía sigue apuntándose importantes éxitos: el 24 de marzo fueron detenidos Fouad El Morabit Amghar (Nador, 1975), Basel Ghalyoun (Homs, Siria, 1980) y Mouhannad Almallah Dabas (Ceuta, 1964). Y el 29 de marzo continúa la cadena de detenciones, esta vez con Said Tlidni (Tetuán, Marruecos, 1970), Mohamed Badr Al Akkad (Damasco, Siria, 1975) y Walid Altarakji Almasri (Londres, 1966).