A un solo Click (136) Las revelaciones del sumario del 11-M: 2ª Parte. El sumario desvela la trama asturiana
El Tomo 7 del sumario 20/2004 recoge los registros practicados a partir del 13 de marzo en los domicilios de los presuntos implicados en los atentados -entre ellos, Jamal Zougan y Mohamed Chaoui-, así como en la tienda Digital Son Top, de Suresk Kumar y Vinay Kholy, en la calle Rafaela Ibarra, 40, de Madrid. Se observa cómo, dos días después de los atentados, la Policía está perfectamente encauzada y las declaraciones policiales y judiciales comienzan a sucederse a partir del 14 de marzo, fecha en la que ya permanecen detenidos en la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) los presuntos implicados en la trama Vinay Kohli, Suresh Kumar, Mohamed El Bakkali, Jamal Zougan y Mohamed Chaoui.

El 16 de marzo, Jamal Zougan es identificado por un ciudadano rumano como uno de los que, presumiblemente, dejó una mochila en uno de los trenes siniestrados. La pista, pues, era más que fiable y se suceden los autos judiciales de entrada y registro. En el domicilio de otro imputado, Mohamed Haddas, se encuentra un maletín con diversa documentación. La trama se va cerrando a cinco días después de los atentados.
El 17 de marzo, Zopubida Bouchane, casada con Azzaeddine Amal, ambos marroquíes, declara que su marido se fue de casa a las 6:30 horas del 11 de marzo y que a las 16:30 horas le pidió los 24.000 euros que ella había obtenido de un préstamo porque iba a comprar un piso en Marruecos. Una vez entregado el dinero no volvió a ver a su marido. Bouchane declara al juez que "le ha causado extrañeza la conducta de su marido pensando que debido a la urgencia con la que abandonó el domicilio en la fecha posterior a las explosiones (...) pudiera tener alguna relación con dichos atentados terroristas". Desvela también que su marido mantenía frecuentes reuniones en la Mezquita de la M-30. Días después regresó su marido y le dijo que había estado quemando unos 400 millones en dólares falsos.
El Tomo recoge las declaraciones que se van tomando a los detenidos -prácticamente todos, hasta el momento, musulmanes-, no registrándose ninguna novedad digna de mención respecto a lo ya conocido.
La trama asturiana
Sin embargo, la Pieza Separada del Tomo 7 recoge algo preocupante: el descontrol que existía en Asturias con los explosivos en las minas. Hasta junio de 2004 el juez Del Olmo pudo constatar cómo, por ejemplo, en la ya famosa mina Conchita, en la que presumiblemente se robaron los explosivos, existen importantísimas diferencias de anotaciones en las Hojas de Labores y el Registro en la Guardia Civil: diferencias que son de 415 kilos en enero de 2004, de 327,5 en febrero y de 585 kilos en marzo de ese mismo año.
En esta Pieza Separada adquiere especial relevancia la declaración de Carmen Toro, la esposa del ex minero José Emilio Suárez Trashorras, quien confirma que el 26 de febrero de 2004 (pocos días antes de los atentados) conoció en Madrid a un árabe que le presentó su marido y que le dijo que "somos el ejército más poderoso del mundo". El árabe en cuestión era Jamal Ahmidan, "Moogly" o "El Chino", uno de los autores del atentado, quien se jactó ante ella por la matanza de las Torres Gemelas, de Nueva York.
Carmen Toro reconoce también que a su marido le llamó desde el número 915822053 del complejo policial de Canillas, un tal Manzano, cuando fue detenido.
En una declaración posterior, Carmen Toro señala que mantuvieron una fuerte discusión con "El Chino", que volvía a justificar el ataque contra las Torres Gemelas aduciendo que "también estaban muriendo inocentes en Irak con el envío de tropas españolas por parte del presidente Aznar, subiendo el tono de la conversación". Es decir, que ya se apunta el 11-M como una consecuencia de la entrada de España en la guerra de Irak.
En esta Pieza Separada aparecen juntas las primeras declaraciones sobre lo que se conformará la trama asturiana de explosivos: Suárez Trashorras; Gonzalo López; Iván Granados; Javier González Díaz "Dinamita" (quien había tenido problemas con la policía por tenencia ilícita de explosivos); Gabriel Montoya Vidal, alias "Gaby", "Babi" y "El Guaje"; Jesús Palacio López "Richard"; Raúl González Peláez "El rulo" (que era quien sacaba los explosivos de la mina); Antonio Iván Reis Palacio "Jimmy"; Sergio Álvarez Sánchez "Amocachi"; Emilio Llano Álvarez (vigilante de Mina Conchita, al que le dicen que las diferencias entre las Hojas de Labores y el Registro en la Guardia Civil entre las anotaciones son de 415 kilos en enero de 2004, de 327,5 en febrero y de 585 kilos en marzo de ese año); José Antonio Riesgo Suárez "El Gamba" (era el capataz), o Conrado Pérez Tronco "El Tronco".
Queda claro ya el caos que existe con los explosivos en las minas asturianas. Incluso se observa que algunos de los imputados visitaron la casa de Morata de Tajuña, en Madrid, donde se fabricaron las mochilas-bomba. El nombre del inspector jefe de Estupefacientes de la Comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, sale ya a relucir con fuerza, relacionándolo con el principal encausado por esta trama, el ex minero José Emilio Suárez Trashorras.

El 16 de marzo, Jamal Zougan es identificado por un ciudadano rumano como uno de los que, presumiblemente, dejó una mochila en uno de los trenes siniestrados. La pista, pues, era más que fiable y se suceden los autos judiciales de entrada y registro. En el domicilio de otro imputado, Mohamed Haddas, se encuentra un maletín con diversa documentación. La trama se va cerrando a cinco días después de los atentados.
El 17 de marzo, Zopubida Bouchane, casada con Azzaeddine Amal, ambos marroquíes, declara que su marido se fue de casa a las 6:30 horas del 11 de marzo y que a las 16:30 horas le pidió los 24.000 euros que ella había obtenido de un préstamo porque iba a comprar un piso en Marruecos. Una vez entregado el dinero no volvió a ver a su marido. Bouchane declara al juez que "le ha causado extrañeza la conducta de su marido pensando que debido a la urgencia con la que abandonó el domicilio en la fecha posterior a las explosiones (...) pudiera tener alguna relación con dichos atentados terroristas". Desvela también que su marido mantenía frecuentes reuniones en la Mezquita de la M-30. Días después regresó su marido y le dijo que había estado quemando unos 400 millones en dólares falsos.
El Tomo recoge las declaraciones que se van tomando a los detenidos -prácticamente todos, hasta el momento, musulmanes-, no registrándose ninguna novedad digna de mención respecto a lo ya conocido.
La trama asturiana
Sin embargo, la Pieza Separada del Tomo 7 recoge algo preocupante: el descontrol que existía en Asturias con los explosivos en las minas. Hasta junio de 2004 el juez Del Olmo pudo constatar cómo, por ejemplo, en la ya famosa mina Conchita, en la que presumiblemente se robaron los explosivos, existen importantísimas diferencias de anotaciones en las Hojas de Labores y el Registro en la Guardia Civil: diferencias que son de 415 kilos en enero de 2004, de 327,5 en febrero y de 585 kilos en marzo de ese mismo año.
En esta Pieza Separada adquiere especial relevancia la declaración de Carmen Toro, la esposa del ex minero José Emilio Suárez Trashorras, quien confirma que el 26 de febrero de 2004 (pocos días antes de los atentados) conoció en Madrid a un árabe que le presentó su marido y que le dijo que "somos el ejército más poderoso del mundo". El árabe en cuestión era Jamal Ahmidan, "Moogly" o "El Chino", uno de los autores del atentado, quien se jactó ante ella por la matanza de las Torres Gemelas, de Nueva York.
Carmen Toro reconoce también que a su marido le llamó desde el número 915822053 del complejo policial de Canillas, un tal Manzano, cuando fue detenido.
En una declaración posterior, Carmen Toro señala que mantuvieron una fuerte discusión con "El Chino", que volvía a justificar el ataque contra las Torres Gemelas aduciendo que "también estaban muriendo inocentes en Irak con el envío de tropas españolas por parte del presidente Aznar, subiendo el tono de la conversación". Es decir, que ya se apunta el 11-M como una consecuencia de la entrada de España en la guerra de Irak.
En esta Pieza Separada aparecen juntas las primeras declaraciones sobre lo que se conformará la trama asturiana de explosivos: Suárez Trashorras; Gonzalo López; Iván Granados; Javier González Díaz "Dinamita" (quien había tenido problemas con la policía por tenencia ilícita de explosivos); Gabriel Montoya Vidal, alias "Gaby", "Babi" y "El Guaje"; Jesús Palacio López "Richard"; Raúl González Peláez "El rulo" (que era quien sacaba los explosivos de la mina); Antonio Iván Reis Palacio "Jimmy"; Sergio Álvarez Sánchez "Amocachi"; Emilio Llano Álvarez (vigilante de Mina Conchita, al que le dicen que las diferencias entre las Hojas de Labores y el Registro en la Guardia Civil entre las anotaciones son de 415 kilos en enero de 2004, de 327,5 en febrero y de 585 kilos en marzo de ese año); José Antonio Riesgo Suárez "El Gamba" (era el capataz), o Conrado Pérez Tronco "El Tronco".
Queda claro ya el caos que existe con los explosivos en las minas asturianas. Incluso se observa que algunos de los imputados visitaron la casa de Morata de Tajuña, en Madrid, donde se fabricaron las mochilas-bomba. El nombre del inspector jefe de Estupefacientes de la Comisaría de Avilés, Manuel García Rodríguez, sale ya a relucir con fuerza, relacionándolo con el principal encausado por esta trama, el ex minero José Emilio Suárez Trashorras.



