La Policía cree que uno de los detenidos enseñó a manipular móviles a la célula del 11-M
Los tres marroquíes arrestados están acusados de financiar la matanza mediante el tráfico de drogas. Se les ha intervenido documentación, hachís y éxtasis
La Policía cree que uno de los tres marroquíes detenidos por su relación con el 11-M enseñó a los terroristas a manipular teléfonos móviles para activar bombas. Ese fue el sistema utilizado para hacer estallar los artefactos colocados en los «trenes de la muerte». Estas sospechas se basan en la preparación técnica de Abdelhak Chergui, estudiante del último curso de Ingeniería en Telecomunicaciones de la Facultad de Linares. Este marroquí, al igual que los otros dos arrestado, está acusado de integrar la red de tráfico de drogas que sirvió para financiar los atentados y que también abasteció de armas a los islamistas.

Avanzar en las investigaciones sobre la trama narcoterrorista del 11-M es el objetivo de la «operación Astra» desarrollada por la Policía en Madrid y Granada con el balance de tres detenidos y siete registros. En Madrid fue detenido Mourad Bhar, «Ismael», nacido en Tánger (Marruecos) hace 20 años. Este individuo, según la Policía, se dedicaba principalmente al tráfico de drogas. Además, los investigadores creen que pudo haber almacenado las armas que tenían los autores del 11-M. De hecho, en el piso de Leganés, la Policía halló dos subfusiles «sterling» y una pistola «astra», robada a un militar en 1997. A ello se une el que Bhar compartió piso con el confidente Rafa Zouhier y con Soufine Raifak -imputados en la matanza- en la calle Duquesa de Parcent de Madrid durante los días previos y posteriores al 11-M. En el registro del piso, la Policía halló documentos y pastillas de éxtasis.
También en Madrid fue detenido Abdelkhalak Chergui, de 29 años, natural de Tánger (Marruecos). Este individuo, según la Policía, además de traficar con armas y drogas, habría suministrado a los terroristas las armas que tenían en el piso de Leganés y que exhibieron en los dos vídeos en los que reivindicaron la matanza.
Los investigadores han comprobado que Chergui realizó, días antes de los atentados, varios viajes a Holanda, Bélgica y Marruecos, puntos de abastecimiento y distribución de la red narcoterrorista de la que era jefe Jamal Ahmidan, «El Chino». Según las pesquisas policiales, los desplazamientos pudieron estar relacionados con los actos preparatorios de los atentados.
Abdelkhalak Chergui estaba relacionado con Rachid Aglif, «El Conejo», Faisal Allouch, Mohamed Belhadj y «El Tunecino», a quien vendió móviles. También está acusado de facilitar documentación belga falsa a «El Chino». Chergui tiene varios negocios en Madrid: un locutorio y un restaurante en la calle José Martínez Seco y dos tiendas, una de ropa y otra de bisutería en la calle Benita López. Vivía en la calle Leonor de Góngora, donde la Policía encontró hachís para vender.
Libertad para dos
En Granada fue detenido Aldelhak Chergui -hermano del anterior-, estudiante de quinto curso de Ingeniería Técnica en Telecomunicaciones. La Policía cree que sus conocimientos pudieron haber facilitado la manipulación de los teléfonos móviles utilizados en los atentados. También tiene una casa en Jaén y en ella se espera encontrar pruebas sobre la manipulación de móviles. El detenido era propietario de un locutorio en Granada.
Por su parte, el juez ha dejado en libertad bajo fianza a dos de los detenidos por el 11-M: Rachid Bendouda y Rachid Mohamed Kaddur.
La Policía cree que uno de los tres marroquíes detenidos por su relación con el 11-M enseñó a los terroristas a manipular teléfonos móviles para activar bombas. Ese fue el sistema utilizado para hacer estallar los artefactos colocados en los «trenes de la muerte». Estas sospechas se basan en la preparación técnica de Abdelhak Chergui, estudiante del último curso de Ingeniería en Telecomunicaciones de la Facultad de Linares. Este marroquí, al igual que los otros dos arrestado, está acusado de integrar la red de tráfico de drogas que sirvió para financiar los atentados y que también abasteció de armas a los islamistas.

Avanzar en las investigaciones sobre la trama narcoterrorista del 11-M es el objetivo de la «operación Astra» desarrollada por la Policía en Madrid y Granada con el balance de tres detenidos y siete registros. En Madrid fue detenido Mourad Bhar, «Ismael», nacido en Tánger (Marruecos) hace 20 años. Este individuo, según la Policía, se dedicaba principalmente al tráfico de drogas. Además, los investigadores creen que pudo haber almacenado las armas que tenían los autores del 11-M. De hecho, en el piso de Leganés, la Policía halló dos subfusiles «sterling» y una pistola «astra», robada a un militar en 1997. A ello se une el que Bhar compartió piso con el confidente Rafa Zouhier y con Soufine Raifak -imputados en la matanza- en la calle Duquesa de Parcent de Madrid durante los días previos y posteriores al 11-M. En el registro del piso, la Policía halló documentos y pastillas de éxtasis.
También en Madrid fue detenido Abdelkhalak Chergui, de 29 años, natural de Tánger (Marruecos). Este individuo, según la Policía, además de traficar con armas y drogas, habría suministrado a los terroristas las armas que tenían en el piso de Leganés y que exhibieron en los dos vídeos en los que reivindicaron la matanza.
Los investigadores han comprobado que Chergui realizó, días antes de los atentados, varios viajes a Holanda, Bélgica y Marruecos, puntos de abastecimiento y distribución de la red narcoterrorista de la que era jefe Jamal Ahmidan, «El Chino». Según las pesquisas policiales, los desplazamientos pudieron estar relacionados con los actos preparatorios de los atentados.
Abdelkhalak Chergui estaba relacionado con Rachid Aglif, «El Conejo», Faisal Allouch, Mohamed Belhadj y «El Tunecino», a quien vendió móviles. También está acusado de facilitar documentación belga falsa a «El Chino». Chergui tiene varios negocios en Madrid: un locutorio y un restaurante en la calle José Martínez Seco y dos tiendas, una de ropa y otra de bisutería en la calle Benita López. Vivía en la calle Leonor de Góngora, donde la Policía encontró hachís para vender.
Libertad para dos
En Granada fue detenido Aldelhak Chergui -hermano del anterior-, estudiante de quinto curso de Ingeniería Técnica en Telecomunicaciones. La Policía cree que sus conocimientos pudieron haber facilitado la manipulación de los teléfonos móviles utilizados en los atentados. También tiene una casa en Jaén y en ella se espera encontrar pruebas sobre la manipulación de móviles. El detenido era propietario de un locutorio en Granada.
Por su parte, el juez ha dejado en libertad bajo fianza a dos de los detenidos por el 11-M: Rachid Bendouda y Rachid Mohamed Kaddur.



