IU destaca problemas significativos coordinación Emergencias 11-M
El grupo parlamentario de IU-ICV asegura que el día de los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid se detectaron 'problemas significativos de dirección, coordinación y recursos' de los cuerpos sanitarios de Emergencias, más allá de la 'extraordinaria respuesta' de sus efectivos.

Así se detalla en el borrador de conclusiones que prepara el grupo para la comisión de investigación sobre el 11-M en el apartado dedicado a la actuación de los servicios de rescate, al que tuvo acceso Efe, y que ha sido elaborado con información proporcionada por responsables del SAMUR (Ayuntamiento) y el SUMMA 112 (Comunidad de Madrid), según fuentes de IU.
En primer lugar, el texto subraya la necesidad de verificar si el entonces jefe del Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate (SAMUR), Hervigio Corral Torres, en vez de permanecer en la sede de Legazpi para dirigir y coordinar al personal, acudió a Atocha para prestar servicio como médico.
En todo caso, 'como consecuencia de la falta de directrices, más de un centenar de profesionales que acudieron a la sede a partir de las 8.00 horas permanecieron allí, y sólo unos ochenta pudieron acudir a los focos de actuación'.
Añade que a las 10.00 horas 'sumaban ya más de doscientas personas a la espera de instrucciones que nunca llegaron', mientras que en la estación de El Pozo (con el mayor número de víctimas) en los primeros cuarenta minutos sólo había un médico y una enfermera.
'El responsable del SAMUR reconoció haber recibido unas cien llamadas perdidas en su móvil y desde entonces se ha decidido la compra de doscientos teléfonos portátiles para mejorar la comunicación interna', afirma el texto que será distribuido a los grupos en la reunión de la comisión del próximo 8 de junio.
Además, resalta que las víctimas no fueron siempre clasificadas por colores según su estado (negro: cadáveres, rojo: crítico; verde: capaz de caminar; amarillo: leve) ni se coordinó su distribución racional entre los distintos centros hospitalarios según las lesiones.
Así, la mayoría de los pacientes graves fueron trasladados al Hospital Gregorio Marañón, donde 'sólo la entrega del personal y su coordinación y rapidez evitaron el colapso', mientras que otros centros, como el Gómez Ulla, 'pudieron ser infrautilizados'.
Otros problemas detectados se refieren a la falta de Puestos Médicos Avanzados (PMA) en todos los focos, a que médicos y enfermeros trabajaron en la zona caliente sin chalecos antifragmentación, y a que muchos heridos fueron trasladados por policía y civiles.
'Aunque la violencia de las explosiones explica el elevado número de muertos en los distintos escenarios de la catástrofe, habría que estudiar cuántas personas fallecieron durante su traslado y si el poco tiempo de estabilización de los heridos pudo ser una de las causas del por qué de las 191 víctimas mortales sólo diez fallecieron en hospitales', añade otro punto del informe.
Estas conclusiones añaden que la experiencia del 11-M muestra la necesidad de establecer un sistema de coordinación permanente entre SAMUR y SUMMA, estableciendo un sistema de mando único, mientras que se sugiere reforzar la formación de los profesionales del 112 en materia de emergencias y catástrofes.

Así se detalla en el borrador de conclusiones que prepara el grupo para la comisión de investigación sobre el 11-M en el apartado dedicado a la actuación de los servicios de rescate, al que tuvo acceso Efe, y que ha sido elaborado con información proporcionada por responsables del SAMUR (Ayuntamiento) y el SUMMA 112 (Comunidad de Madrid), según fuentes de IU.
En primer lugar, el texto subraya la necesidad de verificar si el entonces jefe del Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate (SAMUR), Hervigio Corral Torres, en vez de permanecer en la sede de Legazpi para dirigir y coordinar al personal, acudió a Atocha para prestar servicio como médico.
En todo caso, 'como consecuencia de la falta de directrices, más de un centenar de profesionales que acudieron a la sede a partir de las 8.00 horas permanecieron allí, y sólo unos ochenta pudieron acudir a los focos de actuación'.
Añade que a las 10.00 horas 'sumaban ya más de doscientas personas a la espera de instrucciones que nunca llegaron', mientras que en la estación de El Pozo (con el mayor número de víctimas) en los primeros cuarenta minutos sólo había un médico y una enfermera.
'El responsable del SAMUR reconoció haber recibido unas cien llamadas perdidas en su móvil y desde entonces se ha decidido la compra de doscientos teléfonos portátiles para mejorar la comunicación interna', afirma el texto que será distribuido a los grupos en la reunión de la comisión del próximo 8 de junio.
Además, resalta que las víctimas no fueron siempre clasificadas por colores según su estado (negro: cadáveres, rojo: crítico; verde: capaz de caminar; amarillo: leve) ni se coordinó su distribución racional entre los distintos centros hospitalarios según las lesiones.
Así, la mayoría de los pacientes graves fueron trasladados al Hospital Gregorio Marañón, donde 'sólo la entrega del personal y su coordinación y rapidez evitaron el colapso', mientras que otros centros, como el Gómez Ulla, 'pudieron ser infrautilizados'.
Otros problemas detectados se refieren a la falta de Puestos Médicos Avanzados (PMA) en todos los focos, a que médicos y enfermeros trabajaron en la zona caliente sin chalecos antifragmentación, y a que muchos heridos fueron trasladados por policía y civiles.
'Aunque la violencia de las explosiones explica el elevado número de muertos en los distintos escenarios de la catástrofe, habría que estudiar cuántas personas fallecieron durante su traslado y si el poco tiempo de estabilización de los heridos pudo ser una de las causas del por qué de las 191 víctimas mortales sólo diez fallecieron en hospitales', añade otro punto del informe.
Estas conclusiones añaden que la experiencia del 11-M muestra la necesidad de establecer un sistema de coordinación permanente entre SAMUR y SUMMA, estableciendo un sistema de mando único, mientras que se sugiere reforzar la formación de los profesionales del 112 en materia de emergencias y catástrofes.



