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Ciberterrorismo (e-Yihad) (e-Qaeda) y Terrorismo Islamista

lunes, diciembre 27, 2004

Un centenar de espías participaron en la liberación de los periodistas galos

Según lo que se deduce de las explicaciones del Ministerio de Defensa, la operación en Irak fue posible gracias también a la colaboración de Estados Unidos.

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Saliendo al paso de los numerosos puntos oscuros evocados por la prensa, el Ministerio de la Defensa francés ha hecho un primer balance de la liberación de Christian Chesnot y Georges Malbrunot, para destacar la importancia crucial del contraespionaje, con la intervención de un centenar de agentes, en quince capitales, que llevaron a cabo un millar de contactos. La intervención de los espías franceses hubiera sido imposible sin el «visto bueno» militar de Washington.

Según Jean-François Bureau, portavoz oficial del Ministerio de la Defensa, la gestión, negociaciones y liberación de los dos periodistas secuestrados por el Ejército Islámico de Irak (EII), el 20 de agosto pasado, ha estado dirigida por la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE, contraespionaje militar), con una movilización sin precedentes: intercepción de decenas de millares de mensajes (telefónico, informáticos, etc.); colaboración de las embajadas de una quincena de países, e «inmersión» de un centenar de agentes del servicio «acción», que dialogaron de manera permanente con un millar de contactos en todo Oriente Próximo.

A pesar de tal movilización, el contraespionaje francés afirma no haber dialogado nunca «directamente» con los secuestradores, que siempre utilizaron intermediarios.

Puntos oscuros

En la recta final de las negociaciones, la DGSE pudo movilizar recursos militares importantes (helicópteros, hombres armados) en las inmediaciones de Bagdad. El Ministerio de la Defensa guarda silencio sobre ese punto capital, pero todos los analistas militares subrayan la evidencia: no hubiera sido posible hacer llegar un avión de transporte militar francés, un Hércules C-130, sin el visto bueno o la colaboración expresa de Washington y las autoridades militares del gobierno de Bagdad.

En otro plano, la prensa continúa subrayando los puntos oscuros relacionados con la intervención de un equipo de «intermediarios» dirigidos por el diputado conservador Didier Julia, que estuvo viajando a Damasco y Bagdad con un avión personal del presidente de Costa de Marfil. Maniobras que no podía ignorar completamente el presidente Jacques Chirac.