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Ciberterrorismo (e-Yihad) (e-Qaeda) y Terrorismo Islamista

miércoles, diciembre 22, 2004

La CIA pierde autonomía con la reforma del espionaje

La firma la semana pasada de la mayor reforma de la Inteligencia estadounidense en los últimos 50 años ya comienza a traer de cabeza a la Administración Bush. Las dudas sobre el nuevo cargo creado para dirigir los servicios secretos pone de manifiesto la dificultad que supondrá coordinar la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y los 14 departamentos de espionaje.

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El presidente norteamericano dejó claro tras la ratificación, el pasado viernes de la ley que da paso a la reforma del sistema de inteligencia nacional, que el nuevo cargo de director general de todos los cuerpos tendrá poder real y «será el encargado de unificar la comunidad de inteligencia nacional». En una rueda de prensa posterior, Bush dijo que encontrará «a alguien que sepa algo sobre espionaje y que sea capaz de realizar su trabajo honestamente».

Pero mientras la firma de dicho documento supuso el final de un tormentoso debate legislativo, la reforma traerá consigo un nuevo y quizás igual de turbulento periodo en el que el director de inteligencia deberá imponer su autoridad y forzar que la CIA -dirigida actualmente por Porter J. Goss- y el resto de las catorce agencias trabajen de manera conjunta.

Numerosos miembros del Congreso opinan que la clave del éxito en el asentamiento de la autoridad del nuevo responsable del servicio secreto residirá única y exclusivamente en la confianza y apoyo que el presidente otorgue al elegido durante los próximos meses. Con esta afirmación se pretende poner de manifiesto que el director nacional de inteligencia no podrá desempeñar su trabajo si Bush no tiene claro cuáles son sus funciones.

Oposición del Pentágono

Entre los posibles problemas a los que tendrá que hacer frente el futuro responsable se encuentra la oposición que tendrá por parte del Pentágono, que actualmente controla los más de 40 billones de euros destinados por el Gobierno en materia de inteligencia. El Departamento de Defensa deberá ceder gran parte de su autoridad al jefe global del espionaje y no parece que esté dispuesto a hacerlo sin presentar quejas.

Además, el director de inteligencia sufrirá contratiempos logísticos, ya que hasta el momento no se ha decidido la localización material de su oficina ni tampoco dónde se centralizaran todas sus actividades.

Hasta que la Casa Blanca encuentre al candidato y prepare el proceso legal que supondrá su nombramiento, la nueva ley de inteligencia impondrá análisis mucho más rigurosos en los informes de los distintos departamentos. A pesar de las críticas en los informes de la CIA sobre terrorismo o los programas nucleares de Sadam Hussein, el uso de este tipo de material se extenderá a todas las agencias. El nuevo director de Inteligencia deberá designar un equipo que se encargue de supervisar dichos documentos para garantizar su puntualidad, objetividad e independencia política.