.comment-link {margin-left:.6em;}

Ciberterrorismo (e-Yihad) (e-Qaeda) y Terrorismo Islamista

lunes, diciembre 20, 2004

Dejan libres a tres islamistas que pretendían degollar a funcionarios

Un grupo de radicales islámicos pretendía degollar a dos policías del centro de internamiento de Hoya Fría, en Santa Cruz de Tenerife, aprovechando el turno de noche, cuando sólo hay dos agentes de guardia.

Image Hosted by ImageShack.us

Dos de los cabecillas del plan están en libertad sin cargos en España y un tercero ha sido expulsado a Marruecos. El motín fue abortado gracias al chivatazo de un interno magrebí.

El plan consistía en que el interno Bobo Kah se encargaría de inmovilizar a uno de los agentes con objetos punzantes o con sus propios grilletes, mientras que el resto se ocuparía de la mujer policía, a la que tenían intención de decapitar, para luego darse a la fuga. La funcionaria que prestaba servicio el día en que los internos iban a realizar la sangrienta revuelta está en tratamiento y de baja psicológica.

El motín era inminente y ocho internos islamistas ya habían logrado armarse con trozos de latón que arrancaron de las estanterías metálicas colocadas en sus celdas. Con esas barras habían preparado numerosos objetos punzantes para atacar a los policías, según consta en un informe enviado a la Inspección Provincial de la Brigada de Extranjería.

Tras conocer la delación, los agentes realizaron un registro en el módulo donde duermen los internos magrebíes y, escondidos detrás de la ventana y entre las colchonetas, encontraron las piezas metálicas. El cacheo se efectuó en medio de una fuerte tensión y, en un momento de descuido, Mohamed Lamine Chrrha, uno de los cabecillas, cogió del interior de sus zapatillas un objeto punzante y se abalanzó sobre un policía para rajarle el estómago, aunque sólo logró romperle la camisa.

«Sabemos que se querían ensañar con nosotros. La vida de un policía depende de lo que a ellos se les antoje y las autoridades lo han intentado tapar. La Brigada de Información sólo realizó un breve interrogatorio a los implicados. Un interno croata nos contó que les había oído hablar de cómo colocar artefactos explosivos», manifestó un agente.

Los centros de internamiento, que dependen del Ministerio del Interior, son lugares en los que permanecen durante 40 días los inmigrantes en situación irregular, o aquéllos con antecedentes penales que ya han cumplido su condena, mientras se tramitan sus órdenes de expulsión. Si en ese plazo de tiempo sus expedientes no se han resuelto, quedan en libertad. Eso es lo que ha pasado con los líderes del motín frustrado, a pesar de su peligrosidad y de contar con antecedentes penales.

Bobo Kah, de nacionalidad mauritana, fue liberado el 4 de noviembre porque alegó carecer de documentación y, por tanto, no se sabía a qué país expulsarlo, una argucia utilizada por muchos inmigrantes para burlar la repatriación.

Abdessadek Oulhecen fue trasladado a Marruecos; pero, una vez en la frontera, el reino alauí no lo aceptó y, por tanto, quedó en libertad en Melilla. Oulhecen era un viejo conocido de los policías de Tenerife, ya que había sido deportado con anterioridad y no había tardado ni seis meses en regresar a Canarias.

En aquella ocasión intentó autolesionarse en los juzgados de Arona para evitar su expulsión. Según varios testimonios, Oulhecen se jactaba de que su hermano es el que lleva el negocio de las pateras en Marruecos. El último en discordia, Mohamed Lamine Chrrha, sí que fue repatriado a Marruecos el 20 de noviembre.Diversas fuentes policiales han alertado a este diario de que algunos integristas están entrando en patera en España, camuflados como inmigrantes irregulares.

Los hechos tuvieron lugar el 27 de octubre, en pleno mes del Ramadán, pero, según denuncian los agentes, la Jefatura de policía ha intentado quitar hierro al incidente y evitar que trascendiera a la opinión pública. «¿Por qué no se han abierto ni tan siquiera diligencias?», se preguntan los policías. El suceso provocó el relevo del director del centro de internamiento, el inspector jefe Manuel Macías, quien fue sustituido por Miguel Márquez, según informaron las mismas fuentes. En su opinión, lo lógico hubiese sido que a los tres internos se les hubiese aplicado la legislación penal y se les hubiera detenido, mientras las unidades centrales de Inteligencia o de Información Interior investigaban los hechos y remitían las diligencias al Juzgado.

En lugar de estas medidas, la Brigada de Información realizó un breve interrogatorio a los implicados, a los que se aplicó la Ley de Extranjería ordinaria. El ex director del centro se limitó a comunicar de oficio el incidente a los juzgados de Instrucción número 2 y 7 de Arona, pero no se elaboró ningún atestado policial.

Las fuentes consultadas sospechan que podría tratarse de una célula integrista con ramificaciones en Tenerife. Ante el fracaso de la fuga, el cabecilla no se dio por vencido y elaboró un segundo plan. Solicitó entonces a otro interno que memorizase un número de teléfono y que llamase a un amigo suyo -un tal Mustafá de San Isidro- para que, a la hora del relevo en horario nocturno, acudiese con varios islamistas y preparasen una emboscada a los policías para darles una paliza.

El director del centro de internamiento emitió una instrucción ordenando a la plantilla que extremase «las medidas de seguridad y autoprotección» ante las «posibles represalias a funcionarios del centro».