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Ciberterrorismo (e-Yihad) (e-Qaeda) y Terrorismo Islamista

lunes, diciembre 20, 2004

Casi 250.000 madrileños han sufrido depresión a consecuencia del 11-M

Sólo 3.000 personas han recibido atención psiquiátrica en la red pública asistencial

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Peces-Barba pide a los medios que no vuelvan a reproducir imágenes de los atentados de Madrid


Un estudio de la Universidad Complutense señala que un 8% de los madrileños sufrió depresión a consecuencia del 11-M, y un 4%, estrés postraumático. Muchos de los casos de trastornos podrían prolongarse durante años, pero el dispositivo de atención mental desplegado a raíz de la tragedia casi ha desaparecido.

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Un estudio clínico revela que el atentado provocó también estrés postraumático en 120.000 personas más

Los atentados del 11 de marzo en Madrid han dejado una huella más profunda de lo que cualquiera podría sospechar. Casi 250.000 ciudadanos de la capital habían sufrido alguna clase de depresión dos meses después de los atentados, según un estudio realizado por la facultad de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid. Y 120.000 personas más sufrieron estrés postraumático.

Sin embargo, sólo 3.019 pacientes estuvieron en una consulta de salud mental del sistema público madrileño a causa de los trastornos sufridos por los atentados, según información facilitada por el Gobierno de la Comunidad de Madrid.

El estudio, llevado a cabo por un amplio equipo que dirigió el catedrático Juan José Miguel Tobal cuatro semanas después de los atentados, detectó que la depresión alcanzó al 8% de los vecinos de la ciudad, lo que supone la impresionante cifra de casi 250.000 personas. La inmensa mayoría de ellos no recibió la asistencia de ningún especialista. Y en el estudio de la Universidad Complutense no figuran quienes, viéndose afectados, residían en municipios de la periferia como Alcalá de Henares o Torrejón de Ardoz. El estrés postraumático afectó a un 4% de los madrileños.

El propio Miguel Tobal explicó a La Vanguardia que, en circunstancias normales, sólo una de cada tres personas que viven un episodio de ansiedad recurre a un especialista, y que en las semanas posteriores a los atentados la red asistencial pública de salud mental quedó saturada, lo que explica este abismo entre los afectados y las personas que han recibido atención especializada. Hasta tal extremo fue así que algunos familiares inmediatos de un fallecido recibieron cita para visitar al psiquiatra en el mes de mayo.

El catedrático explicó que, si bien se realizó una excepcional movilización en los días posteriores a los atentados con el trabajo adicional de más de 1.400 psicólogos, lo cierto es que prácticamente todo aquel dispositivo ha desaparecido. Este punto es muy importante, pues muchos de los casos terminarán desarrollando una patología que podría prolongarse a lo largo de los años, según apunta Miguel Tobal. La Comunidad de Madrid anunció en octubre la contratación de 73 profesionales para atender a los afectados y la apertura de dos dispositivos para menores en Vallecas y Alcalá de Henares.

Fernando Muñoz, uno de los psicólogos que atienden a víctimas del 11-M, explicó a este diario que los problemas mentales derivados del duelo se prolongan a lo largo de los años, pero sin duda son más dolorosos los 12 primeros meses. "Las primeras navidades, el primer aniversario de la muerte, su primer cumpleaños sin él o ella y en general todas las reuniones familiares", explicó. Para quien, como Pilar Manjón, ha perdido un ser querido, el dolor nunca desaparece. Todo lo que se puede conseguir con ayuda de los profesionales es reducirlo hasta el límite de lo tolerable para vivir.

Los responsables de la investigación han cerrado ya la recogida de datos sobre la situación en la población madrileña seis meses después de la tragedia. Aún no se ha contabilizado la información, pero la previsión es que los efectos se habrán reducido en gran medida, pero perdurarán en miles de ciudadanos. "Aunque los porcentajes parezcan bajos, hay que ver lo que supone un 1% en una población de tres millones", valoró Tobal.

Precisamente, pensando en el sentimiento de soledad de los damnificados, el nuevo alto comisionado para la atención a las víctimas del terrorismo, Gregorio Peces-Barba, pidió ayer que "se evite la reproducción de las imágenes del 11-M que ya todo el mundo ha visto", porque considera que "se pueden plantear las cosas sin necesidad de volver a esas visiones". Peces-Barba destacó que las víctimas "tienen un problema de soledad y necesitan respeto". El alto comisionado anunció también que contará como número dos con una mujer catalana cuya identidad no reveló, ya que, según dijo, debía informar previamente al presidente del Gobierno, al jefe de la oposición y a los presidentes de los grupos parlamentarios.