Carmen Toro negó que el 11-M le dijera a «Manolón»: «La hemos cagado; han sido los nuestros»
Casada con Emilio Suárez Trashorras y hermana de Antonio Toro niega que llamara el 11-M a Manuel García «Manolón», inspector jefe de Avilés, del que era confidente su marido, y le dijera: «Manolo, la hemos cagado; han sido los nuestros».
Recuerda con precisión que llegaron a Madrid a las 12 de la mañana el 24 de febrero de su viaje de novios, en Tenerife. Cogieron un taxi hasta la Glorieta de Marqués de Vadillo para comer kebab en un restaurante. Declara que su marido salió unos momentos y regresó con un árabe («El chino») quien la felicitó por su matrimonio. Al poco de establecer conversación, recuerda que éste dijo «somos el ejército más poderoso», iniciando una discusión con ella, ya que justificaba el ataque a las Torres Gemelas.
Asegura que se enfadó con él y le pidió que se marchara, pero él en vez de irse de allí les llevó en coche hasta el aeropuerto. Dice que nunca antes había tenido relaciones con árabes, excepto cuando fue a ver a su hermano Antonio Toro a la cárcel de Villabona, que coincidieron con un interno que se llamaba Rafá Zouhier. Luego supo que su marido y su hermano tenían relaciones con él.
Posteriormente, dice, volvieron a Madrid y el mismo árabe que habían conocido les llevó a la zona de la Warner a ver una parcela. Que en ese viaje, el árabe empezó a decir que estaba muy bien hecho lo de las Torres Gemelas y que más árabes habían muerto por culpa de las tropas españolas en Iraq. «Decía que la culpa era de Aznar», manifiesta. Carmen declara que se «cabreó» con él y le llegó a decir «pírate a tu país chaval que no sabes lo que estás diciendo».
Recuerda que el árabe tomaba Meca Cola y que éste siempre decía que esta marca era la gran competencia de Coca Cola. Admite que sabía que su marido traficaba con droga, pero no con explosivos y detonadores.
Dice que en su casa nunca ha habido explosivos ni detonadores y reconoce que sabía que su marido tenía relación con más árabes por el asunto del hachís, lo que era fuente de discusiones. Reconoce que consiguió el trabajo en seguridad de El Corte Inglés gracias a Manolón, en diciembre de 2003. Según explica, Manolón sabía que su marido se dedicaba a traficar con hachís, por lo que no se explica «por qué no le detenía».
Recuerda con precisión que llegaron a Madrid a las 12 de la mañana el 24 de febrero de su viaje de novios, en Tenerife. Cogieron un taxi hasta la Glorieta de Marqués de Vadillo para comer kebab en un restaurante. Declara que su marido salió unos momentos y regresó con un árabe («El chino») quien la felicitó por su matrimonio. Al poco de establecer conversación, recuerda que éste dijo «somos el ejército más poderoso», iniciando una discusión con ella, ya que justificaba el ataque a las Torres Gemelas.
Asegura que se enfadó con él y le pidió que se marchara, pero él en vez de irse de allí les llevó en coche hasta el aeropuerto. Dice que nunca antes había tenido relaciones con árabes, excepto cuando fue a ver a su hermano Antonio Toro a la cárcel de Villabona, que coincidieron con un interno que se llamaba Rafá Zouhier. Luego supo que su marido y su hermano tenían relaciones con él.
Posteriormente, dice, volvieron a Madrid y el mismo árabe que habían conocido les llevó a la zona de la Warner a ver una parcela. Que en ese viaje, el árabe empezó a decir que estaba muy bien hecho lo de las Torres Gemelas y que más árabes habían muerto por culpa de las tropas españolas en Iraq. «Decía que la culpa era de Aznar», manifiesta. Carmen declara que se «cabreó» con él y le llegó a decir «pírate a tu país chaval que no sabes lo que estás diciendo».
Recuerda que el árabe tomaba Meca Cola y que éste siempre decía que esta marca era la gran competencia de Coca Cola. Admite que sabía que su marido traficaba con droga, pero no con explosivos y detonadores.
Dice que en su casa nunca ha habido explosivos ni detonadores y reconoce que sabía que su marido tenía relación con más árabes por el asunto del hachís, lo que era fuente de discusiones. Reconoce que consiguió el trabajo en seguridad de El Corte Inglés gracias a Manolón, en diciembre de 2003. Según explica, Manolón sabía que su marido se dedicaba a traficar con hachís, por lo que no se explica «por qué no le detenía».



