Barcelona habría sido clave en financiamiento de Al Qaeda
Once paquistaníes detenidos en esa ciudad española entre septiembre y octubre últimos por falsificación y tráfico de drogas integraban una importante célula financiera del grupo liderado por Bin Laden
El juez Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, realizó el cambio de carátula hace tres semanas pero debido al secreto de sumario -que aún rige- el dato no fue divulgado hasta el momento, aseveró la fuente.
La hipótesis, sin embargo, fue relativizada por un vocero de la comunidad paquistaní en Barcelona, en particular con respecto a la presunta extorsión sobre sus compatriotas para obligarlos a pagar dinero a la supuesta célula financiera de Al Qaeda.
La investigación de los Mossos d´Esquadra (policía autonómica de Cataluña) llevó a la presunción de que dinero recaudado por el grupo fue remitido desde Barcelona a Pakistán y llegó a manos de los ejecutores de tres atentados entre 1998 y 2002.
Se trata del asesinato del periodista Daniel Peral, del diario norteamericano Wall Street Journal, cometido en Karachi en el 2002 y de los atentados contra las embajadas de los Estados Unidos en Kenia y Tanzania en 1998, que causaron más de 250 muertos.
Según fuentes policiales, además del tráfico de drogas, el grupo de Barcelona obtenía dinero de la falsificación de documentos, negocios legales y la extorsión sobre miembros de la comunidad paquistaní asentada en Cataluña, especialmente en el barrio del Raval, en Barcelona.
La versión policial, sin embargo, fue rechazada por el periodista paquistaní Javid Mughal, uno de los voceros de esa comunidad.
Mughal dijo que la mayoría de sus compatriotas en España "trabajan en fábricas o son pequeños comerciantes que, para arrancar con un negocio, necesitan entre 6.000 y 12.000 euros, suma que logran reunir pidiendo prestado a los amigos".
"Es común que se establezca este tipo de relación porque entre los miembros de la comunidad nos ayudamos y evitamos los intereses de los bancos", agregó Mughal, director de los diarios El Mirador, en español, y Compatriota, en lengua urdu.
"Pensar que los detenidos tenían poder para extorsionar a alguien de la comunidad es un error, ya que los inmigrantes nos conocemos unos a otros. Quizás alguno tenía un problema con alguna de estas personas pero no se puede generalizar ni tampoco inventar una trama delictiva como esa", dijo Mughal.
No obstante, la policía presume la existencia de una actividad extorsiva que incluía amenazas, secuestros temporales y hasta torturas como medio utilizado por el grupo para forzar a sus compatriotas al pago del dinero exigido.
La policía nunca recibió denuncias de paquistaníes contra compatriotas que los hayan extorsionado, "fundamentalmente por el temor que existe en esa comunidad al ver criminalizado su modo de vida", aseguraron fuentes consultadas.
"Si los detenidos son delincuentes lo tiene que decir la justicia española, estamos cansados de que no se tenga en cuenta la presunción de inocencia", declaró por su parte Mughal.
Fuentes policiales admiten que "la pista financiera de los terroristas es difícil de seguir" debido a que "los activistas, especialmente los originarios de Afganistán y Pakistán, utilizan el denominado sistema de hawala (árabe) o hundi (urdu)".
Este sistema basado en la confianza, agregaron, permite hacer llegar el dinero a una persona en cualquier lugar del mundo sin transferencias detectables o movimientos físicos de esas sumas.
Según Mughal, en cambio, "el hundi es un sistema utilizado por toda la comunidad paquistaní porque es el medio más accesible que tienen para hacer llegar dinero a sus familias en Pakistán y así otros pueden pagar sus deudas aquí".
"Se basa en la confianza: si yo necesito pagar algo en mi país y otra persona tiene que pagar algo aquí, hacemos el intercambio, yo pago lo suyo y él lo mío y todos en paz", explicó.
Sin embargo, la policía sostiene que la célula de Barcelona utilizaba este sistema para hacer llegar a Pakistán dinero en tandas de 3.000 euros que fueron a parar a las manos de Ahmed Faruqi, reclutador de Al Qaeda y acusado de intentar matar al presidente paquistaní, Pervez Musharraf.
Faruqui es también hombre de confianza del kuwaití Jalid Sheij Mohamed, sindicado como presunto cerebro del atentado del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos.
Según los investigadores, la célula de Barcelona "también habría enviado dinero a otros dos miembros de Al Qaeda que tenían un extraordinario peso en la organización", acusados de participar de los atentados perpetrados en 1998 contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania.
Con la venta de heroína, la falsificación de tarjetas bancarias y la venta de pasaportes falsos, la célula desarticulada conseguía hasta 18.000 euros diarios, aseguran fuentes policiales.
Locutorios telefónicos regenteados por estas mismas personas sirvieron para comunicar el envío de dinero a los terroristas en Pakistán, según las mismas fuentes.
El juez Ismael Moreno, de la Audiencia Nacional, realizó el cambio de carátula hace tres semanas pero debido al secreto de sumario -que aún rige- el dato no fue divulgado hasta el momento, aseveró la fuente.
La hipótesis, sin embargo, fue relativizada por un vocero de la comunidad paquistaní en Barcelona, en particular con respecto a la presunta extorsión sobre sus compatriotas para obligarlos a pagar dinero a la supuesta célula financiera de Al Qaeda.
La investigación de los Mossos d´Esquadra (policía autonómica de Cataluña) llevó a la presunción de que dinero recaudado por el grupo fue remitido desde Barcelona a Pakistán y llegó a manos de los ejecutores de tres atentados entre 1998 y 2002.
Se trata del asesinato del periodista Daniel Peral, del diario norteamericano Wall Street Journal, cometido en Karachi en el 2002 y de los atentados contra las embajadas de los Estados Unidos en Kenia y Tanzania en 1998, que causaron más de 250 muertos.
Según fuentes policiales, además del tráfico de drogas, el grupo de Barcelona obtenía dinero de la falsificación de documentos, negocios legales y la extorsión sobre miembros de la comunidad paquistaní asentada en Cataluña, especialmente en el barrio del Raval, en Barcelona.
La versión policial, sin embargo, fue rechazada por el periodista paquistaní Javid Mughal, uno de los voceros de esa comunidad.
Mughal dijo que la mayoría de sus compatriotas en España "trabajan en fábricas o son pequeños comerciantes que, para arrancar con un negocio, necesitan entre 6.000 y 12.000 euros, suma que logran reunir pidiendo prestado a los amigos".
"Es común que se establezca este tipo de relación porque entre los miembros de la comunidad nos ayudamos y evitamos los intereses de los bancos", agregó Mughal, director de los diarios El Mirador, en español, y Compatriota, en lengua urdu.
"Pensar que los detenidos tenían poder para extorsionar a alguien de la comunidad es un error, ya que los inmigrantes nos conocemos unos a otros. Quizás alguno tenía un problema con alguna de estas personas pero no se puede generalizar ni tampoco inventar una trama delictiva como esa", dijo Mughal.
No obstante, la policía presume la existencia de una actividad extorsiva que incluía amenazas, secuestros temporales y hasta torturas como medio utilizado por el grupo para forzar a sus compatriotas al pago del dinero exigido.
La policía nunca recibió denuncias de paquistaníes contra compatriotas que los hayan extorsionado, "fundamentalmente por el temor que existe en esa comunidad al ver criminalizado su modo de vida", aseguraron fuentes consultadas.
"Si los detenidos son delincuentes lo tiene que decir la justicia española, estamos cansados de que no se tenga en cuenta la presunción de inocencia", declaró por su parte Mughal.
Fuentes policiales admiten que "la pista financiera de los terroristas es difícil de seguir" debido a que "los activistas, especialmente los originarios de Afganistán y Pakistán, utilizan el denominado sistema de hawala (árabe) o hundi (urdu)".
Este sistema basado en la confianza, agregaron, permite hacer llegar el dinero a una persona en cualquier lugar del mundo sin transferencias detectables o movimientos físicos de esas sumas.
Según Mughal, en cambio, "el hundi es un sistema utilizado por toda la comunidad paquistaní porque es el medio más accesible que tienen para hacer llegar dinero a sus familias en Pakistán y así otros pueden pagar sus deudas aquí".
"Se basa en la confianza: si yo necesito pagar algo en mi país y otra persona tiene que pagar algo aquí, hacemos el intercambio, yo pago lo suyo y él lo mío y todos en paz", explicó.
Sin embargo, la policía sostiene que la célula de Barcelona utilizaba este sistema para hacer llegar a Pakistán dinero en tandas de 3.000 euros que fueron a parar a las manos de Ahmed Faruqi, reclutador de Al Qaeda y acusado de intentar matar al presidente paquistaní, Pervez Musharraf.
Faruqui es también hombre de confianza del kuwaití Jalid Sheij Mohamed, sindicado como presunto cerebro del atentado del 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos.
Según los investigadores, la célula de Barcelona "también habría enviado dinero a otros dos miembros de Al Qaeda que tenían un extraordinario peso en la organización", acusados de participar de los atentados perpetrados en 1998 contra las embajadas de Estados Unidos en Kenia y Tanzania.
Con la venta de heroína, la falsificación de tarjetas bancarias y la venta de pasaportes falsos, la célula desarticulada conseguía hasta 18.000 euros diarios, aseguran fuentes policiales.
Locutorios telefónicos regenteados por estas mismas personas sirvieron para comunicar el envío de dinero a los terroristas en Pakistán, según las mismas fuentes.



