Los documentos del 11-M restan valor a los contactos entre ETA y el terrorismo islámico
Los informes confirman que 25 proetarras estuvieron en Bagdad como escudos humanos y que también ETA utiliza coches con la matrícula sin doblar
J. L. LORENTE / P. MUÑOZ/
MADRID. La documentación remitida por el Gobierno a la Comisión de Investigación del 11-M sí revela alguna relación, puntual, entre la banda terrorista ETA y su entorno con el régimen de Sadam y con los terroristas islámicos. Sin embargo, las propias Fuerzas de Seguridad, en sus informes, minimizan esos contactos y les restan vínculos operativos.
Según un informe de la Unidad Central de Inteligencia de la Comisaría General de Información, referido a las investigaciones sobre la posible participación de la banda en el asesinato de los siete agentes del CNI en Irak, «se conoce que el 16 de marzo de 2003 -días antes del comienzo de la guerra- veinticinco personas de organizaciones próximas al MLNV iniciaron un viaje a Irak teniendo previsto regresar el día 22».
El documento añade que «los citados individuos componían «la Brigada de Solidaridad con el pueblo iraquí organizada por «komite Internazionalistak»» y su función consistía en ser «observadores internacionales», además de «expresar su solidaridad con el pueblo iraquí» y «frenar la agresión imperialista de los Estados Unidos y sus aliados».
«Compromiso político»
Los propios integrantes de la «brigada» dijeron que su presencia en Irak surgía de un «compromiso político serio en defensa de la población civil iraquí y de denuncia del linchamiento al que son sometidos los pueblos que quieren hacerse dueños de su propio futuro». En este punto querían realizar un paralelismo entre el caso de Irak y la causa independentista del nacionalismo vasco
No obstante, el mismo documento niega que exista un solo indicio que vincule a los proetarras con los asesinatos de los agentes españoles, como sugería una noticia publicada en un periodio italiano al día siguiente de los atentados del 11-M.
Los informes remitidos a la comisión demuestran también que cuatro de los implicados en la matanza de Madrid -Abdelialh El Fadual El Akil, interno de la prisión de Madrid II; Saed El Harrak, de la misma cárcel, al igual que Fouad El Morabit, y Raúl González Peláez, recluso de Madrid V- han coincidido con presos de ETA, aunque la Dirección General de Instituciones Penitenciarias señala que los funcionarios, «tras una observación directa y constante» de los reclusos, no tienen constancia de que hayan mantenido contactos con ellos. Por su parte, Antonio Toro Castro, detenido por su implicación en la trama que facilitó los explosivos, también coincidió con dos etarras -Asier Uribarri y Aratz Gómez- en el módulo 8 de la cárcel de Villabona (Asturias) en dos periodos distintos, el último en 2003.
Además, se remite la carta que el etarra Iñaki de Juana Chaos, ex jefe del «comando Madrid» de ETA y condenado a más de dos mil años de cárcel, envió en 1998 desde la prisión de Melilla en la que pedía a una amiga que se enterase de si en San Sebastián había algún traductor de árabe. En la misiva, fechada el 8 de febrero de 1998, De Juana Chaos solicita a su amiga B.U. varios favores, el primero de ellos es el siguiente: «Que te enteres de si en Donostia hay algún traductor que me pueda traducir una carta al árabe ya que los musulmanes que hay por aquí apenas saben escribir».
El segundo favor que solicita De Juana Chaos a su amiga es que se entere de direcciones de periódicos y medios de comunicación marroquíes y argelinos. «Sobre todo me interesan los más integristas», añade el etarra en la carta, que fue interceptada por Instituciones Penitenciarias y que es un documento que el Gobierno envió ayer a la comisión de investigación del 11-M.
«Te estarás preguntando que cómo te vas a enterar de esas cosas pero bueno...», continúa diciendo el etarra en la carta en la que cita el nombre de una persona que podría estar «metido en el mundillo intelectual» y «saber dónde buscar» al traductor.
Al margen de esta supuesta relación entre ETA y los terroristas islámicos, que ha sido uno de los principales puntos oscuros denunciados por el Partido Popular, en la documentación enviada al Congreso no consta ningún otro dato que avale la citada hipótesis.
Sin embargo, algunas de las principales acusaciones lanzadas desde el PSOE contra el Gobierno del Partido Popular quedan desvirtuadas por los informes conocidos ayer. Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz socialista en el Congreso, aseguró en la Comisión de Investigación que tras leer en ABC que las matrículas de la furgoneta encontrada en la estación de cercanías de Alcalá de Henares no estaban dobladas supo que la matanza no era obra de ETA.Sin embargo, un documento de la Policía recoge una decena de casos en los que la banda no se molestó en falsificar las placas. La última vez que ocurrió esto fue el 14 de septiembre del pasado año, en Lagrán (Álava), cuando un vehículo con la matrícula sin doblar fue empleado para una huida.
Pero también en la modalidad de coches-bomba se ha producido esta circunstancia, la última vez el 31 de agosto de 2002 cuando se perpetró un atentado con una furgoneta en Bilbao contra una patrulla de la Policía Autónoma Vasca. El informe concluye que aunque lo habitual es que ETA doble las matrículas, éste no es un dato en ningún caso determinante para confirmar o descartar su autoría en atentados terroristas.
Retrato-robot
Hay otro documento que es especialmente significativo y que pone en cuarentena la versión según la cual la autoría del terrorismo islámico se determinó el mismo día 11, pocas horas después de la masacre. En este sentido, un informe de la Policía especifica que los retratos robot de los sospechosos se elaboraron en la tarde del día 12 -llegaron a la Brigada Provincial de Información a las nueve menos cuarto de la noche-, aunque no fueron mostrados ni difundidos hasta el día siguiente, el mismo en el que se produjeron las detenciones. Por ello, es difícil que a raíz de esos retratos la Policía manejase ya como única hipótesis la islamista.
Los informes confirman que 25 proetarras estuvieron en Bagdad como escudos humanos y que también ETA utiliza coches con la matrícula sin doblar
J. L. LORENTE / P. MUÑOZ/
MADRID. La documentación remitida por el Gobierno a la Comisión de Investigación del 11-M sí revela alguna relación, puntual, entre la banda terrorista ETA y su entorno con el régimen de Sadam y con los terroristas islámicos. Sin embargo, las propias Fuerzas de Seguridad, en sus informes, minimizan esos contactos y les restan vínculos operativos.
Según un informe de la Unidad Central de Inteligencia de la Comisaría General de Información, referido a las investigaciones sobre la posible participación de la banda en el asesinato de los siete agentes del CNI en Irak, «se conoce que el 16 de marzo de 2003 -días antes del comienzo de la guerra- veinticinco personas de organizaciones próximas al MLNV iniciaron un viaje a Irak teniendo previsto regresar el día 22».
El documento añade que «los citados individuos componían «la Brigada de Solidaridad con el pueblo iraquí organizada por «komite Internazionalistak»» y su función consistía en ser «observadores internacionales», además de «expresar su solidaridad con el pueblo iraquí» y «frenar la agresión imperialista de los Estados Unidos y sus aliados».
«Compromiso político»
Los propios integrantes de la «brigada» dijeron que su presencia en Irak surgía de un «compromiso político serio en defensa de la población civil iraquí y de denuncia del linchamiento al que son sometidos los pueblos que quieren hacerse dueños de su propio futuro». En este punto querían realizar un paralelismo entre el caso de Irak y la causa independentista del nacionalismo vasco
No obstante, el mismo documento niega que exista un solo indicio que vincule a los proetarras con los asesinatos de los agentes españoles, como sugería una noticia publicada en un periodio italiano al día siguiente de los atentados del 11-M.
Los informes remitidos a la comisión demuestran también que cuatro de los implicados en la matanza de Madrid -Abdelialh El Fadual El Akil, interno de la prisión de Madrid II; Saed El Harrak, de la misma cárcel, al igual que Fouad El Morabit, y Raúl González Peláez, recluso de Madrid V- han coincidido con presos de ETA, aunque la Dirección General de Instituciones Penitenciarias señala que los funcionarios, «tras una observación directa y constante» de los reclusos, no tienen constancia de que hayan mantenido contactos con ellos. Por su parte, Antonio Toro Castro, detenido por su implicación en la trama que facilitó los explosivos, también coincidió con dos etarras -Asier Uribarri y Aratz Gómez- en el módulo 8 de la cárcel de Villabona (Asturias) en dos periodos distintos, el último en 2003.
Además, se remite la carta que el etarra Iñaki de Juana Chaos, ex jefe del «comando Madrid» de ETA y condenado a más de dos mil años de cárcel, envió en 1998 desde la prisión de Melilla en la que pedía a una amiga que se enterase de si en San Sebastián había algún traductor de árabe. En la misiva, fechada el 8 de febrero de 1998, De Juana Chaos solicita a su amiga B.U. varios favores, el primero de ellos es el siguiente: «Que te enteres de si en Donostia hay algún traductor que me pueda traducir una carta al árabe ya que los musulmanes que hay por aquí apenas saben escribir».
El segundo favor que solicita De Juana Chaos a su amiga es que se entere de direcciones de periódicos y medios de comunicación marroquíes y argelinos. «Sobre todo me interesan los más integristas», añade el etarra en la carta, que fue interceptada por Instituciones Penitenciarias y que es un documento que el Gobierno envió ayer a la comisión de investigación del 11-M.
«Te estarás preguntando que cómo te vas a enterar de esas cosas pero bueno...», continúa diciendo el etarra en la carta en la que cita el nombre de una persona que podría estar «metido en el mundillo intelectual» y «saber dónde buscar» al traductor.
Al margen de esta supuesta relación entre ETA y los terroristas islámicos, que ha sido uno de los principales puntos oscuros denunciados por el Partido Popular, en la documentación enviada al Congreso no consta ningún otro dato que avale la citada hipótesis.
Sin embargo, algunas de las principales acusaciones lanzadas desde el PSOE contra el Gobierno del Partido Popular quedan desvirtuadas por los informes conocidos ayer. Alfredo Pérez Rubalcaba, portavoz socialista en el Congreso, aseguró en la Comisión de Investigación que tras leer en ABC que las matrículas de la furgoneta encontrada en la estación de cercanías de Alcalá de Henares no estaban dobladas supo que la matanza no era obra de ETA.Sin embargo, un documento de la Policía recoge una decena de casos en los que la banda no se molestó en falsificar las placas. La última vez que ocurrió esto fue el 14 de septiembre del pasado año, en Lagrán (Álava), cuando un vehículo con la matrícula sin doblar fue empleado para una huida.
Pero también en la modalidad de coches-bomba se ha producido esta circunstancia, la última vez el 31 de agosto de 2002 cuando se perpetró un atentado con una furgoneta en Bilbao contra una patrulla de la Policía Autónoma Vasca. El informe concluye que aunque lo habitual es que ETA doble las matrículas, éste no es un dato en ningún caso determinante para confirmar o descartar su autoría en atentados terroristas.
Retrato-robot
Hay otro documento que es especialmente significativo y que pone en cuarentena la versión según la cual la autoría del terrorismo islámico se determinó el mismo día 11, pocas horas después de la masacre. En este sentido, un informe de la Policía especifica que los retratos robot de los sospechosos se elaboraron en la tarde del día 12 -llegaron a la Brigada Provincial de Información a las nueve menos cuarto de la noche-, aunque no fueron mostrados ni difundidos hasta el día siguiente, el mismo en el que se produjeron las detenciones. Por ello, es difícil que a raíz de esos retratos la Policía manejase ya como única hipótesis la islamista.



