Corea del Norte justifica su rearme ante la ONU
Las negociaciones de Pekín, sin sentido hasta que haya nuevo Presidente en Washington
RAFAEL POCH - 28/09/2004 - 14.35 horas
Corresponsal
PEKÍN – El peligro de guerra en Corea, “aumenta a gran velocidad”, lo que no deja a Corea del Norte, “otra opción que dotarse de una disuasión nuclear”, a causa de la “política americana de aislar y asfixiar” al país, y “amenazarlo con ataques militares preventivos”, declaró hoy el jefe de la delegación norcoreana ante la Asamblea General de la ONU, Che Su-jon.
El diplomático dijo que su país ya ha procesado 8000 barras de combustible nuclear con fines militares, pero desmintió como “mero rumor” las noticias sobre preparativos para nuevas pruebas de misiles balísticos. Tambien dijo, que "nunca hemos hecho secreto de que disponemos de misiles balísticos".
Corea del Norte aclaró este mes que no acudiría a la nueva ronda de conversaciones a seis bandas sobre sus relaciones con Estados Unidos y su programa nuclear, que China logró abrir en Pekín el año pasado. La última ronda concluyó en junio con el compromiso de celebrar una nueva reunión antes de finales de septiembre, pero Pyongyang dice que no hay condiciones a causa del obstruccionismo de Washington. La misma opinión la defienden expertos americanos como Selig Harrison, uno de los mejores conocedores de la actual crisis.
“Los dirigentes norcoreanos están ansiosos por alcanzar un acuerdo nuclear con Estados Unidos, lo necesitan urgentemente porque el país está metido, desde el año 2002, en unas reformas significativas que incrementan la presión económica para una modernización”, declaró Harrison de regreso de su octavo viaje a Pyongyang, donde en los noventa actuó como contacto informal entre el régimen y la administración Clinton. La posición de la administración Bush, que rechaza examinar la propuesta de un proceso negociador con mutuas concesiones, al insistir en un desarme incondicional previo a cualquier discusión, bloquea cualquier diálogo, afirma Harrison.
Aunque el régimen de Pyongyang ha dicho que le trae “completamente sin cuidado” quien vaya a ser el próximo Presidente americano, la incertidumbre sobre quien gane en las elecciones de noviembre, resta también sentido a una negociación ahora.
A principios de septiembre un diario americano que citaba fuentes y fotografías de los servicios de inteligencia, dio cuenta de una “gran explosión” acontecida en Corea del Norte. No se excluía que fuera “de origen nuclear”. En la polémica que siguió, el propio Secretario de Estado americano, Colin Powell, opinó que no creía que hubiera sido nuclear. Diez días después, el viceministro de reunificación surcoreano Lee Bong-jo, declaró que tal explosión simplemente, no había tenido lugar. “Creemos que no hubo tal explosión”. Corea del norte invitó a visitar el lugar a un grupo de embajadores acreditados en Pyongyang, otro gesto de inusual apertura.
China, que no participa en esta campaña de guerra sicológica, sigue con extremo tacto el proceso coreano y se cuida mucho de que sus medios de comunicación no "ofendan" a Pyongyang. Muestra de ese cuidado ha sido el cierre, éste mes, de la revista bimensual universitaria “Estrategia y administración”, para impedir la publicación de un artículo en el que se culpaba a Corea del Norte de la actual crisis.
De la estabilidad en la península depende, entre otras cosas, el desarrollo del noreste de China, una zona industrial pendiente de reconversión que precisa inversiones, comercio interfronterizo abierto hacia Rusia y Corea, y un clima adecuado. Pekín quiere evitar el menor conflicto con Pyongyang, que examina con lupa cualquier publicación china, para salvaguardar su papel de mediador.
Las negociaciones de Pekín, sin sentido hasta que haya nuevo Presidente en Washington
RAFAEL POCH - 28/09/2004 - 14.35 horas
Corresponsal
PEKÍN – El peligro de guerra en Corea, “aumenta a gran velocidad”, lo que no deja a Corea del Norte, “otra opción que dotarse de una disuasión nuclear”, a causa de la “política americana de aislar y asfixiar” al país, y “amenazarlo con ataques militares preventivos”, declaró hoy el jefe de la delegación norcoreana ante la Asamblea General de la ONU, Che Su-jon.
El diplomático dijo que su país ya ha procesado 8000 barras de combustible nuclear con fines militares, pero desmintió como “mero rumor” las noticias sobre preparativos para nuevas pruebas de misiles balísticos. Tambien dijo, que "nunca hemos hecho secreto de que disponemos de misiles balísticos".
Corea del Norte aclaró este mes que no acudiría a la nueva ronda de conversaciones a seis bandas sobre sus relaciones con Estados Unidos y su programa nuclear, que China logró abrir en Pekín el año pasado. La última ronda concluyó en junio con el compromiso de celebrar una nueva reunión antes de finales de septiembre, pero Pyongyang dice que no hay condiciones a causa del obstruccionismo de Washington. La misma opinión la defienden expertos americanos como Selig Harrison, uno de los mejores conocedores de la actual crisis.
“Los dirigentes norcoreanos están ansiosos por alcanzar un acuerdo nuclear con Estados Unidos, lo necesitan urgentemente porque el país está metido, desde el año 2002, en unas reformas significativas que incrementan la presión económica para una modernización”, declaró Harrison de regreso de su octavo viaje a Pyongyang, donde en los noventa actuó como contacto informal entre el régimen y la administración Clinton. La posición de la administración Bush, que rechaza examinar la propuesta de un proceso negociador con mutuas concesiones, al insistir en un desarme incondicional previo a cualquier discusión, bloquea cualquier diálogo, afirma Harrison.
Aunque el régimen de Pyongyang ha dicho que le trae “completamente sin cuidado” quien vaya a ser el próximo Presidente americano, la incertidumbre sobre quien gane en las elecciones de noviembre, resta también sentido a una negociación ahora.
A principios de septiembre un diario americano que citaba fuentes y fotografías de los servicios de inteligencia, dio cuenta de una “gran explosión” acontecida en Corea del Norte. No se excluía que fuera “de origen nuclear”. En la polémica que siguió, el propio Secretario de Estado americano, Colin Powell, opinó que no creía que hubiera sido nuclear. Diez días después, el viceministro de reunificación surcoreano Lee Bong-jo, declaró que tal explosión simplemente, no había tenido lugar. “Creemos que no hubo tal explosión”. Corea del norte invitó a visitar el lugar a un grupo de embajadores acreditados en Pyongyang, otro gesto de inusual apertura.
China, que no participa en esta campaña de guerra sicológica, sigue con extremo tacto el proceso coreano y se cuida mucho de que sus medios de comunicación no "ofendan" a Pyongyang. Muestra de ese cuidado ha sido el cierre, éste mes, de la revista bimensual universitaria “Estrategia y administración”, para impedir la publicación de un artículo en el que se culpaba a Corea del Norte de la actual crisis.
De la estabilidad en la península depende, entre otras cosas, el desarrollo del noreste de China, una zona industrial pendiente de reconversión que precisa inversiones, comercio interfronterizo abierto hacia Rusia y Corea, y un clima adecuado. Pekín quiere evitar el menor conflicto con Pyongyang, que examina con lupa cualquier publicación china, para salvaguardar su papel de mediador.



