11-M.- Los atentados se organizaron con poco dinero y se financiaron localmente, según Europol
Se calcula que los terroristas pagaron 7.000 euros y "cierta cantidad de droga" a Suárez Trashorras por los explosivos
MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un informe de Europol apunta que el 11-M parece haber sido "una operación de bajo coste", que se podría haber financiado "localmente", sin la necesidad de "una gran transferencia" de fondos desde el extranjero. "Esto pone de relieve la total vulnerabilidad de la Unión Europea a los potenciales ataques terroristas, que requieren un desembolso comparativamente bajo por parte de los autores", se añade.
El informe fechado el 26 de marzo de 2004, al que tuvo acceso Europa Press, es uno de los que el Gobierno ha remitido a la comisión de investigación parlamentaria, por acuerdo del Consejo de Ministros. En el mismo, Europol subraya que Al-Qaeda es "el primer sospechoso" de cometer los atentados y que conocer las fuentes de financiación del 11-M podría ayudar a identificar otras células en la UE.
Así, el documento comienza recalcando que los recursos financieros son, precisamente, "la principal prioridad" de todas las organizaciones terroristas, especialmente aquellos que tienen como destino los campos de entrenamiento y la financiación de los pisos francos. "Mientras que los gastos en la perpetración de los ataques terroristas son comparativamente bajos en términos generales", se matiza.
A continuación, se indica que con la única excepción de los atentados del 11-S en Estados Unidos, "que se financiaron desde el exterior por un periodo de tiempo relativamente largo, y que comportó varios fondos y transferencias de dinero", lo más común en Al-Qaeda y sus organizaciones asociadas es que los autores de atentados, "algunos meses antes" de la fecha elegida, reciban transferencias de dinero.
ESPAÑA Y LA FINANCIACIÓN TERRORISTA ISLÁMICA
En el caso de España, Europol resalta que se dieron "significativos indicadores" a medio plazo en este sentido, reconociendo que "durante el periodo de 1999 a 2001, un individuo estaba actuando como correo de dinero, comprometido en viajes y contratos en nombre de un pequeño grupo de extremistas islámicos con base en París, y se desplazaba entre el Reino Unido, Dinamarca y España".
"En el 2002 --continúa el informe--, las agencias policiales españolas descubrieron la entrada de las transacciones que procedían de Alemania, las cuales se creyeron que estaban destinadas para pagar propiedades, que se reservaron como pisos francos en España".
Asimismo, se desvela que las investigaciones españolas que tuvieron lugar desde 2002 a mediados de 2003 descubrieron "con éxito" a un individuo que transfirió 2,6 millones de euros a varios destinos internacionales, "durante el periodo que va desde abril de 2001 a marzo de 2003". "Parte del mismo podría ser para la investigación terrorista", se apostilla.
"La investigación y la inteligencia reveló que este individuo, con base en España, era el enlace esencial para captar y reunir las contribuciones económicas y para realizar transferencias específicas con cantidades destinadas a cuentas bancarias en los países designados. Las transferencias, producidas en muchas ubicaciones e instituciones internacionales, incluyen los Estados Unidos, China y los países del sudeste asiático.
Este caso español destacó la tendencia dentro de la UE, ya identificada en los Estados Unidos, y que se conoce como 'combinación Hawala', donde los fondos terroristas potenciales se transfirieron combinando el uso de agentes sin registrar de Hawala, inversiones de pequeñas y legítimas compañías, y el uso de un sistema bancario regular", se especifica.
Entre septiembre de 2001 y junio de 2003, prosigue el documento de Europol, un grupo compuesto por norteafricanos establecidos en Italia remitieron dinero al extranjero, a través de pequeñas compañías registradas en Italia. "Generalmente", las cantidades fueron transferidas a otros países. Se investigó a los autores por evasión de impuestos y por infracciones económicas, y "ulteriores vínculos permitieron descubrir a varios de ellos a los individuos involucrados en visados de entrada ilegal en Pakistán, así como con individuos confinados en el campo de prisioneros americano de Guantánamo, y con un grupo de extremistas islámicos con base en Túnez".
"Durante el periodo preliminar en el que se hicieron dichas transferencias de dinero internacionales, un pequeño número de transferencias se enviaron a destinatarios en España --se determina--, esto en un periodo de seis meses. En ese mismo periodo, los mismos remitentes hicieron transferencias a Suiza y Túnez".
En lo que concierne específicamente a los costes económicos del 11-M, Europol observa que el hecho de no conocer aún cuándo fue declarada Madrid como objetivo terrorista ni cuando se tomó la decisión de atacar la capital de España hace que "el aspecto de los posibles gastos de la operación no se pueden considerar".
Sobre la composición de la célula, se esgrime que cuando una célula terrorista tiene carácter local --y no recibe ayuda de especialistas internacionales-- es "segura y menos costosa" en su funcionamiento, porque disminuyen los costes de alojamiento, manutención diaria, no se precisa considerar la ID y los documentos de viaje.
NO FUE UN MONTAJE APRESURADO
Después aluden al posible coste de la selección de objetivos potenciales y el reconocimiento de ubicaciones, alegando que la sincronización de las bombas en las paradas de trenes de Madrid "demuestra que los autores tenían muy buen conocimiento de la red conmutada de trenes". "Esto excluye ideas apresuradas en el montaje de la operación", se expone.
Recuerdan, además, que el cabecilla de la banda residía en un área cercana a la línea en que se produjeron los ataques, por lo que se considera posible que los terroristas cogieran habitualmente el tren para familiarizarse con el trayecto. "Podría ser útil saber si estos individuos residieron por un largo periodo de tiempo o si se seleccionó el área del objetivo y se establecieron allí posteriormente", se sugiere.
En el área de "viajes, reuniones y contactos", se saca a colación que algunos de los arrestados parecen tener vínculos con Alemania, y que Jamal Zougam viajó en varias ocasiones a Marruecos, lo que no resulta "muy caro". Se sostiene que el hecho de que el cabecilla de la célula residiera en Lavapiés, zona "populosa, de gente trabajadora e inmigrante", facilitó discretos contactos "sin incurrir en excesivos gastos con largos viajes". En cuanto a las comunicaciones, se precisa que al tener Zougam un locutorio le fue "muy fácil" ponerse en contacto con sus compañeros a bajo precio. "Incluso los contactos internacionales se podrían haber visto facilitados".
EXPLOSIVOS Y RELACIÓN CON DROGAS
De los costes de explosivos, Europol plantea que se abonó a José Emilio Suárez Trashorras 7.000 euros y una cierta cantidad de hachís a cambio de "dinamita y detonadores o sólo detonadores", un extremo no concretado aún por la investigación. Se aduce que fueron otros dos arrestados --Abderrahim Zbakn y Bekali-- los que se encargaron de fabricar los artefactos. Se asevera que aunque el uso de explosivos ya fabricado incrementó el gasto, los bajos costes derivados del trabajo de Suárez hace que el coste final sea "muy bajo". "La posible cuestión suscitada es cómo la célula manejó este dinero para comprar hachís, aunque se hubiera traído directamente desde Marruecos".
Se hace hincapié en que el ataque fue perpetrado por "7 u 8 individuos", por lo que debieron utilizar más de un vehículo y tener "un lugar seguro" para guardar el vehículo encontrado en la escena de los atentados, robado 13 días antes. Dicho esto, Europol concluye que el 11-M parece haber sido una operación de "bajo coste" que se podría haber financiado localmente, sin necesidad de "una gran transferencia" desde el extranjero.
Se calcula que los terroristas pagaron 7.000 euros y "cierta cantidad de droga" a Suárez Trashorras por los explosivos
MADRID, 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
Un informe de Europol apunta que el 11-M parece haber sido "una operación de bajo coste", que se podría haber financiado "localmente", sin la necesidad de "una gran transferencia" de fondos desde el extranjero. "Esto pone de relieve la total vulnerabilidad de la Unión Europea a los potenciales ataques terroristas, que requieren un desembolso comparativamente bajo por parte de los autores", se añade.
El informe fechado el 26 de marzo de 2004, al que tuvo acceso Europa Press, es uno de los que el Gobierno ha remitido a la comisión de investigación parlamentaria, por acuerdo del Consejo de Ministros. En el mismo, Europol subraya que Al-Qaeda es "el primer sospechoso" de cometer los atentados y que conocer las fuentes de financiación del 11-M podría ayudar a identificar otras células en la UE.
Así, el documento comienza recalcando que los recursos financieros son, precisamente, "la principal prioridad" de todas las organizaciones terroristas, especialmente aquellos que tienen como destino los campos de entrenamiento y la financiación de los pisos francos. "Mientras que los gastos en la perpetración de los ataques terroristas son comparativamente bajos en términos generales", se matiza.
A continuación, se indica que con la única excepción de los atentados del 11-S en Estados Unidos, "que se financiaron desde el exterior por un periodo de tiempo relativamente largo, y que comportó varios fondos y transferencias de dinero", lo más común en Al-Qaeda y sus organizaciones asociadas es que los autores de atentados, "algunos meses antes" de la fecha elegida, reciban transferencias de dinero.
ESPAÑA Y LA FINANCIACIÓN TERRORISTA ISLÁMICA
En el caso de España, Europol resalta que se dieron "significativos indicadores" a medio plazo en este sentido, reconociendo que "durante el periodo de 1999 a 2001, un individuo estaba actuando como correo de dinero, comprometido en viajes y contratos en nombre de un pequeño grupo de extremistas islámicos con base en París, y se desplazaba entre el Reino Unido, Dinamarca y España".
"En el 2002 --continúa el informe--, las agencias policiales españolas descubrieron la entrada de las transacciones que procedían de Alemania, las cuales se creyeron que estaban destinadas para pagar propiedades, que se reservaron como pisos francos en España".
Asimismo, se desvela que las investigaciones españolas que tuvieron lugar desde 2002 a mediados de 2003 descubrieron "con éxito" a un individuo que transfirió 2,6 millones de euros a varios destinos internacionales, "durante el periodo que va desde abril de 2001 a marzo de 2003". "Parte del mismo podría ser para la investigación terrorista", se apostilla.
"La investigación y la inteligencia reveló que este individuo, con base en España, era el enlace esencial para captar y reunir las contribuciones económicas y para realizar transferencias específicas con cantidades destinadas a cuentas bancarias en los países designados. Las transferencias, producidas en muchas ubicaciones e instituciones internacionales, incluyen los Estados Unidos, China y los países del sudeste asiático.
Este caso español destacó la tendencia dentro de la UE, ya identificada en los Estados Unidos, y que se conoce como 'combinación Hawala', donde los fondos terroristas potenciales se transfirieron combinando el uso de agentes sin registrar de Hawala, inversiones de pequeñas y legítimas compañías, y el uso de un sistema bancario regular", se especifica.
Entre septiembre de 2001 y junio de 2003, prosigue el documento de Europol, un grupo compuesto por norteafricanos establecidos en Italia remitieron dinero al extranjero, a través de pequeñas compañías registradas en Italia. "Generalmente", las cantidades fueron transferidas a otros países. Se investigó a los autores por evasión de impuestos y por infracciones económicas, y "ulteriores vínculos permitieron descubrir a varios de ellos a los individuos involucrados en visados de entrada ilegal en Pakistán, así como con individuos confinados en el campo de prisioneros americano de Guantánamo, y con un grupo de extremistas islámicos con base en Túnez".
"Durante el periodo preliminar en el que se hicieron dichas transferencias de dinero internacionales, un pequeño número de transferencias se enviaron a destinatarios en España --se determina--, esto en un periodo de seis meses. En ese mismo periodo, los mismos remitentes hicieron transferencias a Suiza y Túnez".
En lo que concierne específicamente a los costes económicos del 11-M, Europol observa que el hecho de no conocer aún cuándo fue declarada Madrid como objetivo terrorista ni cuando se tomó la decisión de atacar la capital de España hace que "el aspecto de los posibles gastos de la operación no se pueden considerar".
Sobre la composición de la célula, se esgrime que cuando una célula terrorista tiene carácter local --y no recibe ayuda de especialistas internacionales-- es "segura y menos costosa" en su funcionamiento, porque disminuyen los costes de alojamiento, manutención diaria, no se precisa considerar la ID y los documentos de viaje.
NO FUE UN MONTAJE APRESURADO
Después aluden al posible coste de la selección de objetivos potenciales y el reconocimiento de ubicaciones, alegando que la sincronización de las bombas en las paradas de trenes de Madrid "demuestra que los autores tenían muy buen conocimiento de la red conmutada de trenes". "Esto excluye ideas apresuradas en el montaje de la operación", se expone.
Recuerdan, además, que el cabecilla de la banda residía en un área cercana a la línea en que se produjeron los ataques, por lo que se considera posible que los terroristas cogieran habitualmente el tren para familiarizarse con el trayecto. "Podría ser útil saber si estos individuos residieron por un largo periodo de tiempo o si se seleccionó el área del objetivo y se establecieron allí posteriormente", se sugiere.
En el área de "viajes, reuniones y contactos", se saca a colación que algunos de los arrestados parecen tener vínculos con Alemania, y que Jamal Zougam viajó en varias ocasiones a Marruecos, lo que no resulta "muy caro". Se sostiene que el hecho de que el cabecilla de la célula residiera en Lavapiés, zona "populosa, de gente trabajadora e inmigrante", facilitó discretos contactos "sin incurrir en excesivos gastos con largos viajes". En cuanto a las comunicaciones, se precisa que al tener Zougam un locutorio le fue "muy fácil" ponerse en contacto con sus compañeros a bajo precio. "Incluso los contactos internacionales se podrían haber visto facilitados".
EXPLOSIVOS Y RELACIÓN CON DROGAS
De los costes de explosivos, Europol plantea que se abonó a José Emilio Suárez Trashorras 7.000 euros y una cierta cantidad de hachís a cambio de "dinamita y detonadores o sólo detonadores", un extremo no concretado aún por la investigación. Se aduce que fueron otros dos arrestados --Abderrahim Zbakn y Bekali-- los que se encargaron de fabricar los artefactos. Se asevera que aunque el uso de explosivos ya fabricado incrementó el gasto, los bajos costes derivados del trabajo de Suárez hace que el coste final sea "muy bajo". "La posible cuestión suscitada es cómo la célula manejó este dinero para comprar hachís, aunque se hubiera traído directamente desde Marruecos".
Se hace hincapié en que el ataque fue perpetrado por "7 u 8 individuos", por lo que debieron utilizar más de un vehículo y tener "un lugar seguro" para guardar el vehículo encontrado en la escena de los atentados, robado 13 días antes. Dicho esto, Europol concluye que el 11-M parece haber sido una operación de "bajo coste" que se podría haber financiado localmente, sin necesidad de "una gran transferencia" desde el extranjero.



